EEUU e Irán intercambian amenazas por Yemen
El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, no anduvo con rodeos
y acusó a la República Islámica de enviar barcos al Golfo de Adén, muy
cerca de las costas de Yemen, para ayudar militarmente al movimiento
insurgente hutí, una milicia chiita que desde el año pasado consiguió
tomar el control de la mayoría del territorio.
En el marco de
este avance, los hutíes llegaron el mes pasado a la ciudad portuaria de
Adén y encerraron completamente al presidente yemení, Abdo Rabu Mansur
Hadi, quien terminó huyendo a la vecina Arabia Saudita.
Esto
dio pie a que Arabia Saudita y una coalición regional de otros nueve
países lanzaran una campaña de bombardeos aéreos hace dos semanas, que
ya dejó cientos de muertos, y luego un bloqueo naval que no permite el
acceso de barcos a las costas yemeníes.
Actualmente la batalla
se concentra en el puerto de Adén, en el sur del país, un paso
estratégico que conecta el mar Arábigo con el mar Mediterráneo, a
través del Canal de Suez, y desde una visión más amplia, el océano
Atlántico norte con el océano Índico.
"Obviamente no buscamos
confrontación, pero no vamos a abandonar nuestras alianzas y nuestras
amistades y la necesidad de estar con aquellos que se sienten
amenazados como consecuencia de las decisiones que Irán pueda tomar",
advirtió Kerry en una entrevista difundida hoy por el canal de
televisión público de Estados Unidos PBS.
"Irán debe saber que
Estados Unidos no se quedará de brazos cruzados mientras la región se
desestabiliza o mientras se participa en acciones militares abiertas en
otros países", agregó el líder de la diplomacia norteamericana, citado
por la agencia de noticias EFE.
La advertencia de Estados
Unidos no hizo más que elevar la tensión que existe entre los dos
países, actualmente embarcados en unas difíciles negociaciones
nucleares que tienen fecha de vencimiento en menos de tres meses.
Pese a la denuncia de Estados Unidos y sus principales aliados en la
región, Arabia Saudita, Israel y Egipto, no se conoce aún ninguna
evidencia concreta de la presunta ayuda militar o financiera de Teherán a
los rebeldes hutíes que pelean en Yemen.
Sin embargo, la República Islámica, de mayoría chiita, no ha escondido su apoyo a los insurgentes yemeníes.
"Lo que los sauditas hicieron en Yemen es exactamente lo mismo que
Israel hizo a Palestina. Actuar contra los yemeníes es un genocidio que
debe ser juzgado en las cortes internacionales", sentenció de modo
provocativo el líder supremo de Irán, el ayatollah Ali Jamenei, en su
cuenta de Twitter.
"El Ejército de Israel es más grande que el
saudita y Gaza es un área chica, pero fracasaron; Yemen es un país
vasto con una población de decenas de millones (de habitantes)",
agregó, al tiempo que advirtió a sauditas y norteamericanos que también
"fracasarán y lidiarán con las pérdidas".
La escalada de la
tensión internacional tuvo su correlativo en el terreno en Yemen,
cuando las milicias rebeldes hutíes volvieron a anotarse hoy una
victoria, al tomar la ciudad de Ataq, la capital de la provincia de
Shabwa, en el centro sur del país.
Pese a que los rebeldes
siguen ampliando su zona de control en todas las direcciones, los
bombardeos aéreos de la coalición regional, liderada por Arabia
Saudita, se concentran en el este del país, sobre la ruta que une de
norte a sur la capital, Sanaá, tomada por los hutíes en septiembre
pasado, y Adén.
Según informó a un grupo de periodistas en Riad
el vocero de la coalición regional, el general saudita Ahmed al
Assiri, los ataques aéreos buscan cortar las líneas de comunicación de
los rebeldes y destruir sus depósitos de armas, que, según afirmó, se
encuentran escondidos en zonas residenciales.
Los bombardeos
aéreos sobre zonas residenciales y los 643 yemeníes que fallecieron
desde el 19 de marzo pasado, cuando comenzó la ofensiva hutí sobre
Adén, provocaron el rechazo de las Naciones Unidas y organizaciones
humanitarias que desde hace más de una semanas piden un alto el fuego.
El secretario general de la ONU, el surcoreano Ban ki-Moon, advirtió
hoy que los bombardeos sauditas y el constante avance rebelde
"convirtieron una crisis política interna en un conflicto violento que
amenaza con con provocar profundas repercusiones en la región por mucho
tiempo".
El diplomático habló ante periodistas en la sede de
la ONU en Nueva York y destacó que "lo último que necesita la región y
el mundo es más caos y crímenes como los que hemos visto en Libia y
Siria".