China advirtió que está preparada para pelear "guerras sangrientas"
La interesante conferencia de prensa de Li Keqiang sobre economía fue eclipsada por los fragorosos titulares que disparó Xi, alfa y omega de la política china desde que emergió cinco años atrás.
"China está preparada para luchar guerras sangrientas contra sus enemigos", dijo Xi a los casi 3000 delegados en el Gran Palacio del Pueblo. "El pueblo chino ha entendido desde la antigüedad que nada es gratuito. Para ser feliz, tenés que pelear por ello", añadió. El presidente ahondó en ese nacionalismo populista que cala fácilmente en un pueblo que aún lamenta la rapiña colonial y el salvaje imperialismo japonés.
Xi animó al país a ocupar el "lugar debido en el mundo", presentado como un entorno de resentidos hacia la emergencia china. El presidente se detuvo en Hong Kong y Taiwan, viejos asuntos de la soberanía nacional.
"Cualquier acción o truco encaminados a dividir China están condenados a fracasar y se toparán con la condena del pueblo y el castigo de la historia", amenazó Xi. La integridad territorial es un asunto esencial para los chinos, que asimilan unidad con fortaleza y cualquier escisión con aquella debilidad que Occidente aprovechó para cuartearla.
El discurso oficial viró de la prudencia que recomendaba Deng Xiaoping, arquitecto de las reformas, y siguieron dirigentes como Hu Jintao, a la estruendosa soberbia actual. Pero con esa intervención inflamada Xi pretendió satisfacer a la audiencia interna más que amenazar al mundo, y en ese contexto debe ser interpretado.
El desarrollo chino no debe de asustar a nadie, tranquilizó: "Solo los que están acostumbrados a amenazar ven al resto como amenazas".
Fuente: La Nación