Beijing le pone fin a la ley del hijo único
China autorizó a las parejas a tener dos hijos, después de más de tres décadas de control de la natalidad que contuvo el crecimiento demográfico pero creó el problema del rápido envejecimiento de la población. La nueva legislación entrará en vigencia a partir del 1 de enero.
La política del hijo único fue impuesta a fines de los años '70 para contener la enorme natalidad estimulada por el fundador del régimen, Mao Tse Tung.
Las autoridades creen que está política evitó el nacimiento de 400 millones y fue clave del fuerte crecimiento económico del país, que pese a todo sigue siendo el más poblado del mundo con unos 1,370 millones de habitantes.
El control de la natalidad fue menos estricto en algunas minorías étnicas y se fue flexibilizando con los años en las zonas rurales, donde las parejas podían tener un segundo hijo, si la primera era mujer. La autorización de los nacimientos y la imposición de multas a quienes ignoraban las normas produjo en muchos casos medidas polémicas como la esterilización forzada y los abortos en meses avanzados de gestación.
Los abortos selectivos y los infanticidios provocaron un grave desequilibrio demográfico: en 2014, se registro el nacimiento de 116 varones por cada 100 mujeres. La política del hijo único también provocó un proceso de envejecimiento de la población.
En
2013, el gobierno autorizó a tener dos hijos a las parejas si uno de
sus miembros era hijo único. Pero la medida no hizo aumentar la
natalidad como se esperaba.
La nueva legislación permitirá
además legalizar la situación de millones de ciudadanos sin
documentos oficiales, cobertura médica ni derecho a la educación
pública por ser hijos de padres que no respetaron la política del
hijo único.
La nueva ley pareció insuficiente a defensores de los derechos humanos, que reclaman “abolir completamente” el control sobre los nacimientos.