Política | Mundial

Pasados los festejos vuelven las preguntas sobre el futuro

La disputa entre los dos frentes políticos más importantes impide cualquier posible acuerdo sobre los temas fundamentales.

Pasado el festejo mundialista vuelven los interrogantes sobre los temas cotidianos.

La pregunta sería ¿hacia dónde vamos?

¿Vamos hacia un cambio radical, hacia una transformación profunda o vamos hacia un conflicto social de magnitud?

Frente a esto, ¿la política va a acelerar sus contradicciones hasta llevarnos a un estallido violento o va a procurar diluirlas pero con la intención de que todo siga igual? Son preguntas.

Hay como una miopía común entre oficialistas y opositores debido a la competencia política. Están solo concentrados en eso y se despegan del panorama olvidando las demandas más urgentes de la gente.

La única coincidencia está en el aumento de la concentración de poder en la lucha contra los otros.

La puja entre los dos frentes políticos más importantes impide cualquier posible acuerdo sobre los temas fundamentales.

Esto profundiza el estado de pauperización en la provincia y en el país.

De la boca para afuera todos quieren cambiar pero no hay voluntad en aceptar la posibilidad de que ningún sector pierda ante la victoria del otro.

La sociedad entiende que la necesidad de un cambio o transformación profunda pero el problema radica en que la política no supera las diferencias irreconciliables en cuanto a los diagnósticos para resolver los problemas.

El conflicto político es muy severo y no hay expectativa de que se vaya a resolver por la misma vía política.

Así las cosas podemos interpretar, creo yo que hay un claro abuso de una dirigencia de apariencia democrática en lo electoral pero en el fondo profundamente antidemocrática que no escucha las demandas de la gente.

La ausencia de la política en los festejos públicos tras la hazaña de la selección es una muestra de que ha quedado aislada de la sociedad pero por mérito propio, los negocios abusivos y la discrecionalidad han profundizado la antipatía de la gente.