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El modelo catamarqueño de regalías mineras pone bajo la lupa la infraestructura regional

Mientras en Catamarca el 100% de la renta minera se vuelca a un fideicomiso único para infraestructura, en la Puna se mantiene la dispersión de recursos. Un especialista advierte que el impacto real está en la inversión directa en salarios y proveedores locales, no sólo en el cobro del 3% boca mina.

La administración de los recursos provenientes de la megaminería volvió a ubicarse en el centro del debate político y económico de la región. El destino de las regalías y la capacidad de las provincias para transformar la riqueza del subsuelo en obras de infraestructura permanente marcan profundas diferencias en los modelos de gestión del NOA, en momentos donde la conectividad vial y el desarrollo turístico de la Puna demandan inversiones urgentes.

Sobre este punto, el especialista y director de YMAD, Marcelo Murúa, analizó la dinámica de los ingresos mineros y remarcó que existe una mirada distorsionada cuando se evalúa únicamente la regalía legal.

"En 2023, la masa volcada en salarios y proveedores de servicios en Catamarca fue 40 veces superior a lo ingresado únicamente por regalías", precisó Murúa, subrayando que la clave del desarrollo local reside en la capacidad del Estado provincial para exigir e incentivar el compre local y el empleo regional.

Del reparto atomizado al Fideicomiso Único

Uno de los principales ejes de debate radica en el uso que las provincias le dan a los fondos que efectivamente ingresan a las arcas públicas. Históricamente, las regalías solían coparticiparse entre municipios, diluyendo el capital en gastos corrientes o pequeñas obras urbanas sin impacto en la matriz productiva.

Al referirse al viraje institucional implementado en la vecina provincia, Murúa explicó el cambio de paradigma adoptado en 2020:

"Se eliminó el reparto atomizado a las intendencias y se concentró el 100% de los fondos en un solo Fideicomiso Minero orientando cada peso a infraestructura de impacto productivo y turístico", detalló el funcionario.

Gracias a este esquema de concentración de recursos, se financió el asfaltado integral del acceso a Antofagasta de la Sierra en plena Puna catamarqueña, permitiendo potenciar el turismo y la agroindustria sin depender exclusivamente de vehículos de alta complejidad ni de endeudamiento externo.

Marcos regulatorios y participación provincial

El esquema de captura de renta varía sustancialmente según la jurisdicción:

  • Salta: Mantiene el esquema tradicional del 3% boca mina fijado por la Ley de Inversiones Mineras.

  • Jujuy: Conserva la participación del 8% de la empresa estatal JEMSE en los emprendimientos del sector, sumado al canon y regalías correspondientes.

  • Catamarca: Aplica acuerdos específicos que elevan la percepción al 3,5% sobre la facturación bruta de las empresas operadoras.

"El verdadero motor no es esperar la regalía en la caja de Finanzas para pagar sueldos, sino capturar la inversión extranjera directa mediante proveedores locales con capacidad técnica", concluyó Murúa.

El desafío de la infraestructura regional

El contraste entre modelos deja interrogantes sobre la gestión de los recursos en la Puna jujeña, donde la megaminería y la extracción de litio operan en forma continua. Mientras la provincia gestiona créditos e inversión internacional para el mantenimiento de rutas clave como el Paso de Jama y servicios en zonas limítrofes, la experiencia catamarqueña demuestra que una asignación estratégica del canon minero puede resolver obras viales estructurales sin recurrir al crédito externo.

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