En medio de cruces, Milei y Bullrich volverán a encontrarse en la reunión de Gabinete
La tensión entre la jefa del bloque libertario del Senado y el Gobierno se profundizó después de las diferencias por Discapacidad, la Ley de Tierras y las declaraciones de la senadora sobre 2027. La Casa Rosada busca evitar una ruptura por su peso en la cámara alta y distintos sectores del oficialismo reclaman que los cuestionamientos se planteen puertas adentro.
Javier Milei y Patricia Bullrich siguen sin retomar el diálogo directo después de las diferencias que se abrieron en septiembre y en el Gobierno crece el malestar por las últimas diferencias públicas de la jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado. Ambos mantienen contacto dentro de los canales generales del oficialismo, pero no volvieron a conversar personalmente en los últimos días.
En este contexto, este lunes habrá reunión de gabinete. Allí podrían reencontrarse el Presidente y la exministra de Seguridad, que es la referente del espacio en la Cámara Alta del Congreso.
El distanciamiento se prolongó además por una cuestión de agenda. Las últimas dos reuniones de Gabinete previstas por el Gobierno fueron suspendidas en la previa de los viajes presidenciales y el encuentro que debía funcionar como primer cara a cara después del conflicto por Discapacidad nunca se concretó.
Puertas adentro, el clima se endureció. Funcionarios cercanos a la conducción cuestionan que Bullrich continúe haciendo públicas diferencias sobre decisiones del Ejecutivo después de que distintos integrantes de la mesa política le pidieran que los desacuerdos se procesen internamente. Milei evita responderle en público, pero en su entorno aseguran que transmite su disgusto por esos movimientos.
La preocupación del oficialismo tiene un límite concreto: la Casa Rosada no quiere abrir una ruptura con la presidenta de su bloque en el Senado. Bullrich conserva un rol central en la negociación de proyectos y en el vínculo con aliados de la Cámara Alta, donde el Gobierno necesita ampliar su base para aprobar reformas. Por eso, la decisión sigue siendo contener la discusión pública pese al deterioro de la relación.
El episodio que abrió la última escalada fue el Presupuesto 2027 y los cambios sobre Discapacidad. Bullrich aseguró que no había sido informada del contenido de esos artículos pese a integrar la mesa política, cuestionó públicamente la coordinación interna y apuntó contra Economía por haber enviado modificaciones que no habían sido anticipadas a la conducción parlamentaria.
La senadora profundizó después esa posición al contradecir públicamente al jefe de Gabinete, Diego Santilli, sobre si el tema había sido discutido previamente. El Gobierno terminó admitiendo problemas de coordinación y abrió una negociación para modificar el esquema, pero en sectores de Balcarce 50 cuestionaron que la disputa se trasladara a los medios.
A ese episodio se sumó el video que Bullrich publicó con una canción de Lali Espósito, horas después de sus críticas por Discapacidad. Milei eligió bajar públicamente el tono y sostuvo que no veía un problema en la elección de la artista. Dentro del Gobierno, sin embargo, el gesto fue incorporado a la secuencia de señales que algunos funcionarios interpretan como una búsqueda de diferenciación política.
La tensión volvió a crecer esta semana con la Ley de Tierras. Bullrich cuestionó la estrategia de avanzar legislativamente mientras continuaba abierta la discusión judicial y planteó que impulsar una ley sin garantizar su aprobación podía terminar debilitando el instrumento que ya tenía el Ejecutivo a través del DNU 70/2023.
Ese planteo chocó con la estrategia que comenzó a explorar la Casa Rosada después de la aclaración de la Corte Suprema. El Gobierno busca separar la discusión sobre las restricciones a la compra de tierras por extranjeros del futuro integral del DNU y evalúa una solución legislativa específica para evitar que el tema ayude a reunir votos para rechazar todo el decreto en Diputados.
El otro foco de malestar está puesto en las declaraciones electorales de Bullrich. Durante su paso por el Coloquio de IDEA pidió mayor velocidad para que los resultados económicos lleguen a las familias y habló de la necesidad de que continúe el “proyecto”, sin definir qué lugar ocupará ella en la elección presidencial de 2027.
En las últimas horas, fue más explícita sobre sus aspiraciones. Bullrich sostuvo que todavía quiere ser presidenta y que esperará la evolución del escenario político y económico antes de decidir qué hará en 2027. Esas declaraciones fueron recibidas con especial incomodidad en sectores cercanos a Milei, que consideran inconveniente abrir ahora una discusión sobre una candidatura alternativa dentro del propio oficialismo.
Hasta hace pocas semanas, distintos sectores del Gobierno mencionaban a Bullrich como una de las posibilidades para acompañar a Milei en una eventual fórmula presidencial. Esa alternativa continúa presente en las conversaciones internas, pero funcionarios que intervienen en el armado aseguran que los desmarques públicos reducen su margen y complican la relación con el núcleo de conducción libertario.
La Casa Rosada tampoco tiene resuelto todavía el armado electoral. Milei reconoció meses atrás que manejaba distintas alternativas para la vicepresidencia y que la definición dependería de los acuerdos políticos. En sectores del oficialismo siguen considerando viable una fórmula con Bullrich, aunque advierten que el clima interno se volvió considerablemente más áspero.
La disputa se cruza además con la reforma política. Bullrich sostiene una mirada más cautelosa sobre los votos disponibles para suspender las PASO y viene reclamando cerrar primero parte de los acuerdos con gobernadores y senadores antes de acelerar el tratamiento, mientras otros sectores de la conducción libertaria pretenden ordenar las reglas electorales antes de terminar de negociar los armados provinciales.
El Gobierno busca contener por ahora el conflicto sin resolver la diferencia de fondo. Milei y Bullrich no retomaron el vínculo directo, los cuestionamientos internos aumentaron y distintos funcionarios ya describen la situación como un punto límite en la relación. Al mismo tiempo, la Casa Rosada considera que una ruptura tendría costos legislativos y electorales, de forma que pretende sostener la convivencia mientras define la estrategia para el Senado y el armado de 2027.