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"Nos dicen que es alejado y no tienen medios": reclamo de comuneros ante robos en el Norte

Tras la ola de atracos que sufrió Tuksa y zonas aledañas, desde la comunidad advirtieron que la respuesta oficial se limita a la falta de recursos. Denuncian falta de patrullajes en las rutas de la Quebrada y la Puna.

  • Robos en la Quebrada: Denuncian falta de patrullajes y respuesta oficial limitada por escasez de recursos.
  • Sensación de indefensión: La comunidad de Tuksa sufrió millonarios atracos, con autoridades policiales argumentando lejanía y falta de medios.
  • Reclamo comunitario: Exigen intervención estatal para garantizar la seguridad en parajes del norte ante la impunidad de bandas delictivas.

La profunda indignación que genera la escalada delictiva en los parajes de la Quebrada y Puna sumó en las últimas horas el firme reclamo de las autoridades comunitarias. En diálogo con Radio 2, Giuliana Caiconte, comunera de Tuksa, expuso la sensación de indefensión que atraviesan los pobladores tras el millonario atraco perpetrado en viviendas particulares, el Salón Comunitario y la capilla del pueblo.

A pesar de que las presentaciones formales fueron radicadas en la seccional de Purmamarca, en la Brigada de Investigaciones y mediante una nota remitida al Jefe de Policía, las respuestas oficiales continúan siendo esquivas.

Según detalló Caiconte, al consultar por novedades sobre el paradero de los bienes o la identificación de los sospechosos, la contestación recurrente de la fuerza es que "es un lugar alejado y no cuentan con los medios" para montar los patrullajes e investigaciones requeridas.

"Nosotros pertenecemos al distrito de San Miguel de Colorado y a la Comisión Municipal de El Moreno, pero los efectivos no realizan los recorridos por la zona", advirtió la referente. La comunera señaló que la modalidad de robo no es nueva y se registra desde hace más de un año en parajes sobre la Ruta Nacional Nº 52, pero la falta de presencia policial fija permitió que las bandas operen con total impunidad.

Ante la masiva cantidad de elementos sustraídos —que incluyó tres somieres, electrodomésticos, insumos comunitarios y una bomba de agua valuada en dos millones de pesos—, la comunidad supone que los delincuentes actuaron en al menos dos camionetas y se tomaron varias horas para picar paredes y violentar cerraduras.

"Estamos viendo las formas de asegurar las puertas de las casas, pero tampoco podemos hacer justicia por mano propia", remarcó la dirigenta, al tiempo que exigió una rápida intervención del Estado provincial para reponer los recursos de vigilancia y garantizar la seguridad en los territorios ancestrales.