Alderete y el arte de defender lo indefendible
En un intento por manipular la realidad, el gobierno que conduce la
dupla Eduardo Fellner - Guillermo Jenefes, esconde la información en
todas sus áreas. Es una característica central de esta administración no
brindar datos ni estadísticas de sus áreas de gestión.
Sin
embargo, cuando el peso de la realidad o el trabajo de un medio de
comunicación hecha un manto de luz sobre el oscurantismo de los
funcionarios, ellos mismos, o sus voceros, niegan, tergiversan y/o
manipulan versiones.
Es lo que demuestra el patético caso del Hospital Materno Infantil "Héctor Quintana", conocido como la Nueva Maternidad.
Allí,
la muerte de una joven humilde, de 34 años, madre de tres hijos, que
vino de San Pedro a dar a luz tras haber creído el relato oficial que
presentó el flamante nosocomio como un centro de última generación,
desnuda con dramatismo las inconsistencias del relato.
Fabiola
Lorena Sánchez y su familia no sabían - porque los funcionarios se lo
escondieron - que el gigantezco edificio de avenida Córdoba carece hasta
el día de hoy de quirófanos, con lo cual los partos que allí se
atienden son una potencial muerte materna, puesto que, según los
manuales de medicina, cualquier alumbramiento puede sufrir
complicaciones.
Posteriormente se supo que el flamante edificio,
además, estuvo involucrado en otros casos fatales - al menos 7 - por
circunstancias similares.
Tres meses y medio después de conocida
la aberración, rompió el silencio nada más y nada menos que el
presidente de la Comisión de Salud de la Legislatura, Eduardo Rodolfo
Alderete, no para expresar condolencias a la familia Sánchez, ni para
condenar la irresponsable decisión del gobierno de inaugurar un
nosocomio de semejante magnitud sin el equipamiento esencial, si no para
manipular las estadísticas.
En una cínica afirmación, Alderete,
al igual que los funcionarios del gabinete de salud, aseguran que hasta
el día de hoy no se produjo ningún fallecimiento en el nuevo nosocomio.
La expresión representa un acto de subestimación al resto de la
sociedad, pues es cierto que ni Fabiola Sánchez ni las otras madres
perjudicadas perdieron su vida en el Materno Infantil, ya que fueron
derivadas de urgencia al Hospital Pablo Soria, en intentos desesperados
por evitar la muerte.
Pero sus tragedias comenzaron a decretarse
desde el momento en que pusieron un pie en un nosocomio incapaz de dar
respuesta ante una mínima complicación.
En un gesto de
hipocresía, el titular de la comisión de salud junto a sus compañeros de
banca, brindaron información sesgada, en el afán de encontrar un
argumento que les permita defender el lamentable papel del gobierno en
todo este descalabro.
Reconoce Alderete que sólo en 2015, fueron
cinco las madres muertas en la provincia, cuatro de ellas en el
Hospital Pablo Soria y una en el Oscar Orías de Libertador General San
Martín. Nada dijo de las estadísticas de 2014, donde se sabe que hay al
menos otros 4 fallecimientos.
Además, la comisión de salud, con
Alderete a la cabeza, evitó comunicar cuáles fueron las causas de esos
fallecimientos y si las mujeres fueron atendidas originalmente en la
Nueva Maternidad, tal como le pasó a Fabiola Sánchez.
La
manipulación de Alderete permite inferir que aunque una mamá sufra
incontables peripecias en el gigantesco edificio de avenida Córdoba, la
principal preocupación del gobierno será, una vez consumada la muerte,
inscribir su certificado de defunción en el Hospital Pablo Soria o en
cualquier otro nosocomio que no sea la Nueva Maternidad.
Todo, con el mismo objetivo: negar la realidad, o esconderla bajo la alfombra.