Por siempre serán Héroes
Un 2 de abril de 1982 nuestro país y el Reino Unido iniciaban el conflicto bélico por la soberanía de las Islas Malvinas, estos archipiélagos australes que fueron usurpados en 1833.
Entre los hombres que se abocaron a esta heroica gesta, se encontraba el Sub oficial mayor, Justo Ramón Zambrano, que al momento de ser convocado desempeñaba sus funciones como Sargento Primero en Paso de Los Libres, Corrientes.
Cuenta este héroe que llegó a Malvinas un día 13 de abril y que se encontró con un panorama algo improvisado en algunos aspectos. Y es que nuestro ejército aunque haya hecho un enorme esfuerzo, tenía en frente un enemigo tecnológica y materialmente superior.
Con ese contexto algunos se han preguntado por años si la guerra de Malvinas fue realmente una locura.
“El hombre que abraza las armas se prepara psicológicamente para esa oportunidad que nos dio el destino, y es una reacción lógica de todo ser humano de superar una barrera, de no entrar en el miedo, sino entrar en una reacción de coraje, de sobreponerse”, expresó al respecto el Sub oficial Zambrano.
Hay que tener en cuenta que más allá de enfrentarse a los adversarios, estos héroes se enfrentaron a otros enemigos invisibles pero muy perceptibles, el hambre y el frío, de esos que hacen querer salirse del propio cuerpo para no sentirlo.
Lucharon sin embargo con todo aquello que les jugaba en contra, porque debía ser más fuerte el amor a la patria y la vocación por el deber. Los gorros tejidos, las cartas de aliento, las donaciones y cadenas de oración llevaban al sur un mismo mandato: “resistan, no se rindan”.
Recuerda el sub oficial mayor que un ejemplo de coraje fue el que tuvo el Cabo Primero Quispe: “Al quedarnos sin comunicación, este cabo se ofrece a llevar los datos de tiro del cañón 15-5, que estaba detrás de un laboratorio inglés, y al salir a pocos metros recibe un fuego contra batería. La artillería inglesa nos bombardeaba y ahí pierde la vida este jujeño, Cabo Primero Quispe”. Un camarada que asegura haber tenido la suerte de conocer.
Otra historia de valentía que recuerda nuestro héroe, es la del Teniente Coronel Alberto Ramos, quien encontró la muerte cuando cumplia su mision de observador adelantado de la batería C. Minutos antes de caer en combate, Ramos ordenó a su auxiliar que se replegara, que el iría después, quedando solo en un pozo bajo la tierra con su ametralladora.
“Hay cosas que a uno lo marcan de por vida, por ejemplo cuando estuve como conductor principal del Centro de Dirección de Tiro de la Batería C. Debe ser una de las pocas veces en la historia que una batería de artillería queda como primera línea. Ese día combatimos desde las siete de la tarde y a las nueve y media ya empezamos a recibir heridos. Ahí es donde muere el Coronel Ramos”.
Al contar estas historias de guerra, se percibe en su relato que recuerda los hechos con mucho detalle, como si hubieran sido ayer. Sin embargo han pasado 34 años de esta gesta.
“Para un país 34 años es poco. Fue una gesta que nuestro país debe reconocerle a los hombres que fueron”, expresa.
Así es. La guerra mata pero más mata olvidar, y es por eso que la sociedad debe brindar reconocimiento a todos los ex combatientes sobrevivientes y caídos en combate. Ellos defendieron la bandera Argentina por cielo, mar y tierra, cuerpo a cuerpo, con hambre, con frío, y muchas veces solos.
El Sub oficial Mayor Zambrano expresa que si tendría que volver a luchar por Malvinas no dudaría, “Es mi patria, es mi país, invirtió en mí, en gente como yo. Me pagó, me instruyó y me perfeccioné para cumplir una misión cuando mi patria me necesite”. Él como todos, guarda la esperanza de ver flamear en aquella, nuestra perla austral, la bandera Argentina.