30 días fuera de casa: el relato de un integrante del Malón de la Paz en Buenos Aires
El 25 de julio, partió el denominado 3er Malón de la Paz desde La Quiaca rumbo a Buenos Aires. El objetivo de las comunidades originarias jujeñas era visibilizar su reclamo a nivel nacional y conseguir soluciones a sus planteos de inconstitucionalidad de la reforma y la sanción de una ley de propiedad comunitaria.
Tras recibir multitudinarias muestras de apoyo en las provincias por donde transitaron su expedición, arribaron a la Capital Federal el 1 de agosto fecha para nada casual porque coincidía con el Día de la Pachamama.
Durante su estadía concretaron marchas, protestas en el Congreso, reuniones con diputados y senadores y hasta incluso un encuentro con el presidente Alberto Fernández.
Las situaciones límites que les tocaron vivir fueron dos. Primero el momento en que dos comuneros iniciaron huelga de hambre y “se encadenaron” para exigir respuestas.
Lo cierto es que, a casi un mes de iniciada la movida, aún no hay soluciones concretas a las exigencias y decidieron seguir manifestándose.
David Caucota, integrante del Consejo Consultivo de Pueblos Indígenas y del Tercer Malón de la Paz, retornó a Jujuy hace unos días. No pudo quedarse por cuestiones económicas pero relató cómo fue estar 30 días fuera de casa y criticó duramente al gobierno porteño.
“Obviamente muy mal, con una emoción por dentro, por la indiferencia que nos hizo el gobierno de Larreta. No nos dejaron poner una carpa de salud, la gente venía de La Quiaca, yo me sumé en Jujuy capital, pasamos por Salta, Tucumán, Santiago, Rosario hasta llegar a Buenos Aires y mucha gente tuvo problemas”.
“La gente de Buenos Aires, en cambio, se portó muy bien con las comunidades. Nos llegaron muchas donaciones, hubo médicos que nos atendieron de manera voluntaria y particular, sin ningún tipo de interés ni bandera política. El momento más duro fue cuando quisimos entrar a ver a nuestros compañeros que llevaban horas de ayuno y el gobierno porteño no nos dejó pasar”.