Poemas elegidos para esta semana
Poemas elegidos para esta semana
en las voces de Martín Simón Robredo y Blanca Spadoni-Zûrcher
Martín Simón Robredo
“Mujer tocando el violencelo” por Robert Bereny
Narrador, dramaturgo, poeta nostalgioso. Robredo administra Memoria de la palabra de Facebook, donde anidan sus palabras. Nos dice que su vida gira en torno a la escritura. Vive en Giardino, Córdoba. Nació en 1948.
En el poema De rasgos y Marejadas expresa la búsqueda de la poesía. Ella se presenta como una sombra en el muro, como un lamento en la noche, o la música de un sueño, ella lo acompaña en el viaje de los días.
“…Pienso si no eres la música de un sueño,
fugaz algarabía del oleaje…”
DE RASGOS Y MAREJADAS
Pienso si no eres sino la breve sombra
que recuesta en el muro
la posesión de un viaje inesperado.
Pienso si no eres acaso ese lamento
que urde por las noches
aquellas marejadas de constantes vigilias.
Pienso si no eres la música de un sueño,
fugaz algarabía del oleaje.
Vaivén esclavo del mar de mis desvelos.
Y a ese pensar ciego, audaz y enmarañado
le falta la respuesta,
los rasgos que se pierden en crecientes olvidos.
Y seguiré pensando porque no hay otra forma,
de ceder al instante
que me impone esta suerte de sentirme algo triste.
Y no pensar no puedo, es un peso insidioso
que demuele mis párpados
en esa coyuntura terrible de la pena.
Algo me hace pensar definitivamente
en los mundos diversos
por los que ha transitado mi corazón curioso.
Pensar es un terrible verbo sin excusa,
la marea insalvable
que acompaña este viaje de antiguas deshoras.
Ya no habrá pensamiento cuando parta en secreto
sin páginas en blanco.
Urdirá mi memoria el afán de un poema.
Esa tenaz costumbre de vivir sin nombrarte.
Martín Simón Robredo
* * *
Blanca Spadoni-Zûrcher
“Mujer” de Monzón Titicala.
Blanca Spadoni sabe expresar un lirismo que toca la emoción del lector. Escogemos este poema porque nos identificamos con su mirada de mujer que se busca, que busca la felicidad en el canto de los pájaros, en el susurro del viento, se proyecta en la naturaleza toda, esa naturaleza que clama, murmura, pero que no logra desterrar la pena del corazón, ni en el día ni en la noche. Bello poema.
“…Ay, mi corazón
que ha cerrado la puerta
por donde antes respiraba el canto…”
POEMA TRISTE
Qué tengo en el corazón
que no escucho
el llamado de los pájaros
que antes me llamaron
con sus cantos
En esta tarde qué tengo
me pregunto
apenas puedo sentir la piedra
y con la piedra solamente
hablo
Con la piedra que
siento
cómo el viento la toca
y la perfuma el aire
aunque su piel sea
solamente piedra
endurecida piedra
en esta tarde
Nació el sol y con él el canto
de los infinitos pájaros del día
el bello día que me dio la vida
para que yo repita su milagro
¿Será posible soslayar
la pena
en esta tarde de tanta luz
y de fugaz tiniebla?
¿Será posible que fluyan
mis sentires
como aves alocadas en el vuelo?
¿Que la sangre corra
por mis venas
el aire me acaricie con su mano
y me revuelva el pelo?
Cuando llegue la noche
con silencio de estrellas y de luna
todo será una brisa larga y lenta
en lo profundo de la noche eterna
Y al beso de la luna nueva
la temblorosa mano de la bruma
aliviará mi pena
Como la hoja que me toca
cuando se cae del árbol
Ay, mi corazón
que ha cerrado la puerta
por donde antes respiraba el canto
Y sin embargo afuera
pasó la lluvia
con furia de tormenta
y dio lugar al trinado y a las rosas
que no quisieron caer
por nada
Ay, mi corazón lo sabe
tanto
Pero le teme al viento que todo
desbarata
en el instante mismo
de la fiesta que se hace
cuando rompe y pisotea
el alma
Si todo fuera en esta tarde
una locura
como el baile de los árboles
que danzan en los campos
Si fuera posible abrir la mano
para arrojar semillas
a los pájaros que escarban
o llenan con sus cantos
las copas encrespadas
¡Pero no!
Cuando inicio el vuelo y despunta
el canto
todo se termina
Y otra vez es la pena que me cruza
el alma
y me lastima
Blanca Spadoni-Zûrcher