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Antonio Di Benedetto: cien años de un autor insoslayable

Antonio Di Benedetto nació un 2 de noviembre de 1922, en Mendoza. Escritor, periodista y amante de las artes, fue el autor de una de las novelas más importantes del siglo XX, Zama.

De padre argentino y madre brasileña, Di Benedetto nació en la provincia de Mendoza, el 2 de noviembre de 1922. Fue en la localidad de Bermejo donde transcurrió su infancia, en la misma casa en la que su padre trabajaba de farmacéutico. Luego, ya instalado junto con su familia en el centro de Mendoza, murió su padre en 1933 en una situación muy poco clara, hecho que marcó profunda y sensiblemente al joven Antonio, ya que nunca logró saber si se trató o no de un suicidio.

“Lo importante es el misterio sobre su muerte, que nunca me fue revelado. Quizá por un acto de compasión con efecto contrario, porque me he imaginado tantas cosas que me han hecho sufrir, porque me han considerado un predestinado que quizá me han torcido el pensamiento y la manera de comportarme”, dijo una vez en una entrevista, el propio Di Benedetto.

Y fue en aquel momento cuando un tío suyo, para distraerlo de aquella tragedia, lo llevó de viaje por primera vez a Buenos Aires. En la capital porteña, el pequeño Antonio sí encontró dos revelaciones: la de la literatura y la del periodismo.

Por un lado, se había comprado un ejemplar de la revista Leoplan, en la que tuvo una suerte de iniciación en los textos narrativos para adultos. Y por el otro, la cercanía con la prensa: “Me llamó la atención un ruido rugidor que procedía de unas ventanas enrejadas al nivel del suelo. Me asomé y me asusté, porque parecía que salía una sábana volando. Era una rotativa que estaba escupiendo diarios”. Esos papeles que pasaban a toda velocidad eran los del diario Crítica. “Fue mi descubrimiento de una revista y de la literatura narrativa que ya no era ni la infantil, ni la sombría, ni el Quijote que también había tenido que estar leyendo a los ocho años”, comentó el autor.

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A partir de ese momento, Antonio Di Benedetto nunca abandonó la emoción y la curiosidad por la escritura que había descubierto aquel día en Buenos Aires. No pasó mucho tiempo cuando no solo comenzó a escribir sus propios textos, sino también a publicar: dos de sus primeros cuentos –“Diario de mi felicidad trunca” y “Soliloquio de un príncipe niño”– aparecieron en revistas de la época. Una de ellas era Sendas, dirigida por el escritor Américo Calí.

Si bien en 1941 ingresó a la Universidad Nacional de Córdoba para estudiar Abogacía, abandonó al poco tiempo para dedicarse al periodismo: junto con la literatura, su gran pasión. Había colaborado en publicaciones como La Semana, La Palabra, La Libertad. Para este último diario, Di Benedetto cubrió en 1944 una de las peores catástrofes naturales del país: el terremoto de San Juan. También publicó algunos cuentos y otros artículos en las revista El Mundo y El Hogar, y en los diarios La Prensa, Clarín y La Nación. Pero fue en el diario Los Andes de Mendoza donde ejerció el periodismo más que en ninguna otra publicación, desde que ingresó en 1945. Allí llegó a ocupar el cargo de Subdirector y trabajó hasta su detención ilícita en 1976.

A sus 28 años, Antonio Di Benedetto era un joven escritor en ascenso, un periodista comprometido, estaba casado con su mujer, Luz Bono (con quien tendría a su única hija, Luz), y comenzaba su acercamiento hacia el Partido Socialista. Eran los cincuenta: la década durante la que desplegó su talento y creatividad literarias, y la que lo pondría en el mapa como uno de los autores argentinos más notables. En esos años, publicó su primer libro de cuentos Mundo Animal (1953); su primera novela El Pentágono (1955), y la segunda que le daría un reconocimiento notable, Zama (1956). Más tarde llegaron los cuentos reunidos en Grot (1957) y en Declinación y Ángel (1958). Los sesenta también dieron que hablar y logró perpetuar su consagración como uno de los grandes escritores argentinos: editó el libro de cuentos El cariño de los tontos (1961) y las novelas El silenciero (1964) y Los suicidas (1969).

Los setenta, por su parte, trajeron la oscuridad y el horror. El mismo día que comenzó el peor golpe de Estado en la Argentina, el 24 de marzo de 1976, un grupo de militares detuvo a Antonio Di Benedetto en la redacción de Los Andes. Pasó casi un año y medio detenido y torturado. Lo liberaron el 3 de septiembre de 1977 y allí comenzó su exilio en España, solo y lejos de su familia. A pesar del dolor, nunca dejó de escribir. Con el retorno de la democracia, el autor regresó al país en 1984. Recibió homenajes y distinciones, fue elegido miembro de la Academia Argentina de Letras y asesor de la entonces Secretaría de Cultura de la Nación. Dos años después se publicó Sombras, nada más…, su última novela. El 10 de octubre de 1986, a causa de un accidente cerebrovascular, Antonio Di Benedetto falleció en Buenos Aires, pocos días antes de cumplir 64 años.

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La potencia y la fuerza de sus páginas, a un siglo de su nacimiento, continúan recibiendo elogios de lectores y críticos especialistas. Ya en su momento, el propio Jorge Luis Borges -y quien murió el mismo año que él- había comentado: “Di Benedetto ha escrito páginas esenciales que me han emocionado y que siguen emocionándome”. El escritor chileno Roberto Bolaño, quien mantuvo una extensa correspondencia con el mendocino a comienzos de la década del ochenta, lo homenajeó mediante su relato "Sensini", en el que el protagonista no es más ni menos que el alter ego de Di Benedetto. Ricardo Piglia también compartió una vez que, en sus inicios, la gran figura para todos los escritores fue sin dudas Antonio Di Benedetto. Juan José Saer tampoco pudo obviar lo notable del mendocino: "La prosa narrativa de Antonio Di Benedetto es sin duda la más original del siglo y, desde un punto de vista estilístico, es inútil buscarle antecedentes o influencias en otros narradores: no los tiene". Por su parte, el escritor sudafricano J. M . Coetzee, ganador del Premio Nobel de Literatura en 2003, publicó un ensayo en Estados Unidos en el que reflexionó sobre la importancia de la novela Zama.

Sin embargo, hay quienes dicen también que durante algunos años, su obra había quedado un tanto relegada. Pero la fortuna de los buenos escritores parece superar siempre las barreras del tiempo. Las reediciones de toda la producción de Di Benedetto por parte de la Editorial Adriana Hidalgo y la adaptación cinematográfica de Zama (2017), dirigida por Lucrecia Martel, por ejemplo, ayudaron sin dudas a despertar la curiosidad de nuevos lectores y de amantes de la literatura argentina.