La Esperanza define su futuro el próximo jueves
El próximo jueves, durante la novena sesión ordinaria de la Legislatura, comenzará a definirse el futuro del Ingenio La Esperanza, el predio fabril productor de azúcar, que permanece en quiebra desde hace 14 años.
El gobierno de la provincia se muestra firme y sostiene el proyecto de ley que avala, entre otras cosas, la reducción de la planta de personal, a fin de devolverle la rentabilidad a la empresa.
Esto a pesar de la férrea oposición que muestran hasta el momento los trabajadores agrupados en el sindicato. Números más, números menos, de los 1350 trabajadores que dependen directamente del ingenio, quedarían alrededor de 500.
El artículo 6° del proyecto oficial es crucial, según palabras del propio gobernador Gerardo Morales, quien dijo que sin este punto la ley no sirve.
Dicho artículo es el que acepta tácitamente la posibilidad de reducir el personal, pero en paralelo faculta y habilita al gobierno para hacerse cargo de dar contención y alternativas a todos los trabajadores que de aquí en más no continúen con un vínculo directo en el ingenio.
Dichas alternativas fueron repetidas con insistencia por los funcionarios provinciales y van desde jubilaciones con media indemnización hasta la posibilidad de continuar como pequeños productores en otras fincas del estado, con los insumos y las tierras a cargo del Estado en un primer momento.
“No se queda nadie en la calle”, reafirma Morales al defender el proyecto de ley.
Otro de los puntos conflictivos de todo el proceso está dado en el convenio colectivo de trabajo que rige hoy para los trabajadores de La Esperanza. La planta de personal cuenta con uno de los acuerdos salariales más altos de la región, lo que desde la óptica del gobierno, no se condice que el servicio que prestan. Esto también será revisado.
“Son decisiones duras las que vamos a ir tomando”, admitió Morales.
El objetivo, en definitiva, es alcanzar la rentabilidad a través de la reducción de costos para atraer inversores, que en etapas posteriores multipliquen la producción y en consecuencia los puestos de trabajo.
El ejemplo del Ingenio El Tabacal es recurrente en el mandatario jujeño: partió de un proceso de quiebra, redujo su personal a menos de 800 empleados, y tras un nuevo impulso hoy contrata a más de 2500.
“Pasaron varios inversores, todos se fueron espantados porque no se quieren comprar un lío con los trabajadores; esta vez queremos generar una propuesta seria”, insistió el gobernador.