El clásico tuvo de todo, menos goles
El primer tiempo fue intenso, ambos intentaron llevar peligro al arco contrario, pero sin puntería a la hora de definir. Por el lado del bandeño, el que más intentó fue el Cali Guzmán, siempre desequilibrante y César el mago Ruiz, quien fue la manija del equipo a pesar de no estar al 100% desde lo físico.
Mientras que los generales tuvieron a su arquero "Perales" como protagonista y figura, sacando varias pelotas con destino de gol. En la delantera, Miguel Silva la peleaba solo, nunca tuvo claridad frente al arco.
En la etapa complementaria, las posibilidades de abrir el marcador aumentaron, Cuyaya fue quien tomó la iniciativa y fue arrinconando a su rival contra su arco, mientras que Lavalle apostó a la contra.
A los 24’ se picó el partido, Calizaya y Ríos tuvieron un cruce fuerte, agresión de por medio y se fueron expulsados, ambos quedaban con 10 jugadores.
Los minutos pasaban y el desgaste se notaba, daba la sensación que se conformaban con el empate, pero a los 40’ una desafortunada salida del arquero Perales, que ya tenía amarilla, hizo que también vea la tarjeta roja. Tocó la pelota con la mano fuera del área, último recurso cuando era una oportunidad manifiesta de gol, así lo interpretó el árbitro y el general se quedaba con 9 jugadores y sin modificaciones.
Al mejor estilo Enzo Pérez, jugador de River Plate, el defensor Mario Paniagua tuvo que calzarse los guantes de arquero y defender los tres palos de su equipo. Era el indicado, aquel que se inició como golero en las inferiores de Lujan.
A partir de ahí Lavalle se resguardo en su campo, para defender el 0 y los bandeños, por su parte, fueron con todo en busca del gol que le dé la victoria, pero no les alcanzó y se tuvieron que conformar con el empate.
No fue un 0-0 aburrido, pasó de todo, incluso los hinchas también aportaron lo suyo, asistieron al estadio en gran número y le pusieron color al clásico. Hay que destacar el buen comportamiento de la gente, fue una fiesta del fútbol.