Política

La supuesta imagen positiva del gobernador no coincide con la realidad

Tenemos una consultora cuyo nombre es “CB consultora opinión pública” la que, en una encuesta realizada entre el 1 al 4 de abril sobre una muestra de 257 casos, destaca un crecimiento exponencial del gobernador de Jujuy Carlos Sadir a partir de su alta consideración frente a la gente.

La supuesta imagen positiva del gobernador no coincide con la realidad

Hoy ocupa el noveno lugar con el 56% de imagen positiva y 38,9% negativa en la lista de gobernadores mejores posicionados de la Argentina.

Pero resulta raro el resultado de la medición cuando en la provincia existen innumerables problemas de todo tipo: desde la pobreza estructural hasta la indigencia, falencias en la distribución de alimentos, desocupación e inseguridad con crecimiento geométrico de los hechos delictivos en toda la provincia.

Jujuy encabeza el ranking de provincias con más violencia de género en el país y la situación no cede. No hay infraestructura. Estamos sin rutas, sin puentes. Los servicios de luz y agua son pésimos. Estamos en emergencia hídrica. Los organismos que regulan la prestación de servicios públicos están cooptados por el Ejecutivo nadie rinde cuentas. La ciudad capital es solo un cráter lo que grafica el Estado de las calles nunca visto con demandas que no se resuelven desde hace años. El servicio de transporte es el peor de Argentina con unidades que se caen a pedazos y choferes que paran para tapar ellos los baches porque si rompen una unidad la empresa se los descuenta.

Dicen que la educación es una prioridad con escuelas sin docentes y en muy mal estado, con profesores que pierden la vida por discusiones con padres sin ningún filtro ni contención. Pues entonces ¿dónde está la gestión del gobernador?

Esta situación genera inquietudes y preguntas sobre la efectividad de su gestión, dado el contexto crítico que atraviesa la provincia. Me parece importante analizar por qué la percepción positiva de su administración podría no reflejar la realidad de la vida diaria de los jujeños.

Es difícil reconciliar esta mejoría en la imagen con la extensa problemática de pobreza e indigencia que afecta a una gran parte de la población. A pesar de las promesas de su gobierno, las soluciones reales parecen escasas. La falta de políticas claras y efectivas para abordar estas desigualdades sugiere una insuficiencia en su administración

La provincia ha visto un aumento alarmante en la delincuencia, culminando en un entorno de inseguridad que atenta contra el bienestar y la tranquilidad de los ciudadanos. Este grave problema, junto con el hecho de que Jujuy lidera el ranking de violencia de género, plantea serios interrogantes sobre el compromiso de Sadir en implementar estrategias efectivas de seguridad y protección. Tal es así que la situación término eyectando al ex ministro Corro y fue reemplazado por un militar retirado de sospechosa reputación pero, sin embargo, daría como la sensación de que sigue igual y que el plan estratégico de seguridad no es tal.

Los jujeños viven una realidad marcada por calles deterioradas y una infraestructura pública deficiente. La falta de inversión y mantenimiento en rutas, puentes y otros servicios básicos resulta insostenible. La ciudad capital se asemeja a un cráter, donde las demandas por mejoras se han vuelto un eco olvidado por el gobierno provincial y por la municipalidad de la capital del mismo signo político.

A propósito un sistema de transporte en tan mal estado en donde los propios choferes se ven obligados a arreglar baches para no perder sus empleos ya sí que rompen una unidad la empresa les cobra la reparación, muestra a las claras el delirio que es la actual concesión del sistema. Este escenario no solo afecta la movilidad de los ciudadanos, sino que también evidencia una falta de planificación y priorización en la inversión pública.

La situación del sistema educativo en Jujuy es igualmente preocupante. Las escuelas se enfrentan a la falta de docentes y recursos, y las condiciones físicas de los edificios son lamentables. La seguridad de los docentes y alumnos es una preocupación constante, con incidentes violentos que ponen de manifiesto la falta de control y respeto en el ambiente escolar. El silencio de Sadir y de su ministra sobre el fallecimiento de una docente, producto de estos hechos, ¿le suma o le resta a su imagen positiva? La verdad es muy rara…

La percepción de que los organismos de regulación de servicios como la SUSEPU han sido cooptados por el Ejecutivo siembra desconfianza entre la ciudadanía. La falta de rendición de cuentas y la opacidad en la gestión pública son preocupantes y contribuyen a la sensación de que la administración de Sadir es más relato que acción efectiva.

Con las elecciones de medio término a la vuelta de la esquina, es crucial que los ciudadanos reflexionen sobre las promesas versus la realidad. Mientras algunos sectores destacan la gestión del gobernador, la amplia mayoría enfrenta problemas que requieren atención urgente. Este contraste debe ser un llamado a la acción para exigir mayor transparencia y compromiso por parte del gobierno.

Los desafíos que enfrenta Jujuy son enormes y complejos. Es imperativo que los jujeños no se dejen llevar únicamente por cifras favorables. La gestión de un gobernador debe medirse no solo por su popularidad ni por “su ¡hola Carlitos, como estas Carlitos! sino por sus resultados concretos en la vida de la gente. Solo así se podrá reconstruir una provincia seria para todos.