La receta de planes mágicos no es creíble para el electorado
El momento es crítico en la provincia, y la reciente aparición de soluciones por parte de autoridades, justo en el contexto de la campaña electoral, nos invita a reflexionar sobre las prácticas políticas que se repiten una y otra vez.
¿Por qué es que durante meses, los ciudadanos hemos estado esperando respuestas, y de repente, como por arte de magia, se anuncian planes como el "Jujuy iluminada" en medio de una situación de crisis, con calles oscuras y colas interminables en las estaciones de servicio esperando por la luz este fin de semana?
De modo que justo ahora hablar de invertir en "eficiencia energética" y "menos consumo de energía" suena bien en un anuncio publicitario, pero debemos preguntarnos: ¿dónde estaban estas soluciones cuando realmente las necesitábamos?
Es desalentador ver que hasta las promesas de seguridad y mejora de servicios se utilizan como meros eslóganes de campaña. La demagogia en estos tiempos es palpable y, lamentablemente, parece que estas pautas no se adaptan a las necesidades reales de la población.
Necesitamos un cambio auténtico y real, no solo promesas que se hacen a días de las elecciones. Es hora de que nuestros dirigentes escuchen y actúen en función de las verdaderas preocupaciones de sus ciudadanos. ¿Hasta cuándo seguirán con la misma receta? Pasan los años y estos muchachos pareciera que no han aprendido otra cosa. No hay innovación ni tampoco verdad. ¿Hace falta mentir para retener el poder? Si esto es así no hace más que confirmar que la mentira gobierna el mundo como lo escribió el autor francés Jean Francois Bertrand.
Estamos frente a una dirigencia que no se renueva en las ideas ya que siguen plasmando en los diarios de manera grandilocuente y costosa afectando la percepción del electorado. La gente de pronto se ve bombardeada por anuncios prometedores que generan más dudas que certezas en tiempos en donde la confianza en el gobierno es muy frágil pero sin embargo insisten con la idea de calmar a la gente en el periodo electoral. Realmente la calman o profundizan su malestar mintiéndoles en la cara.
Es importante que reflexionemos sobre lo que esto significa para el futuro de nuestra provincia. ¿De qué sirven las megacampañas pagadas con el dinero de la gente si no generan una verdadera conexión con sus preocupaciones? Vemos que muchas de estas propuestas son costosas y, lo que es peor, muchas nunca se concretan. La desconfianza crece, y con razón y el electorado empieza a cuestionar la sinceridad detrás de estas promesas. No existe la sinceridad en política.
Los ciudadanos, en busca de soluciones inmediatas a problemas crónicos pueden volver a caer en la trampa de creer en estas propuestas que, al final, pueden resultar vacías. Esto no solo perpetúa un ciclo de desilusión, sino que también aleja la posibilidad de un verdadero diálogo entre el gobierno y la gente.
Es importante tener un escepticismo saludable ante estas promesas. No se puede permitir ser cautivados solo por palabras bonitas. Debemos exigir claridad y rendición de cuentas, y sobre todo, un compromiso genuino que vaya más allá de las elecciones. La política debe ser un canal para resolver los problemas, no una serie de espejismos que solo buscan ganar votos.
La relación conflictiva de la política argentina con la verdad es el resultado de una combinación de factores históricos, estructurales y culturales. Para resolver esta crisis de credibilidad, es fundamental promover la transparencia, la rendición de cuentas y el diálogo abierto entre políticos y ciudadanos.
Solo a través de un enfoque honesto y constructivo se puede comenzar a sanar las heridas del pasado y construir un futuro más confiable y participativo para todos.