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La confianza de los inversores se resiste por la inseguridad creciente en Jujuy

Ahora se presenta el plan Jujuy 2035 como una hoja de ruta de mediano y largo plazo para enfrentar la delincuencia y la inseguridad que golpea a la provincia pero la pregunta clave es si esa hoja de ruta nace de un diagnóstico sólido o si se improvisa sobre la marcha para responder a una coyuntura que cambia rápidamente o es la campaña electoral la que demanda presentaciones y golpes de efecto en la gente.

Recordemos que el Secretario de Seguridad dijo, al asumir, que el plan vigente fue considerado un éxito por el gobierno de Sadir pero sin embargo, la realidad dice otra cosa porque la percepción de la ciudadanía es clara: la inseguridad se expande y se siente en distintos puntos del territorio y eso plantea un desafío enorme para la conducción política y para la policía que debe traducir palabras en acciones concretas sin caer en la simpleza de una respuesta única.

La improvisación donde cada día se ensaya una táctica para cubrir un bache no sirve para enfrentar un fenómeno complejo que combina narcotráfico dinamización de redes delictivas y vulnerabilidad social la gente quiere certezas no ocurrencias.

La seguridad no se mide por discursos sino por indicadores claros que registren reducciones de delitos tiempos de respuesta cobertura territorial y resultados verificables que privilegien la prevención y la atención a las víctimas además se necesitan mecanismos de evaluación independiente que permitan detectar errores corregir rumbo y evitar que el plan se convierta en una máscara de gestión sin resultados visibles la ciudadanía exige transparencia y rendición de cuentas en cada etapa de la implementación y eso solo es posible si se publican números metas y avances con claridad y en lenguaje llano sin tecnicismos vacíos la situación actual obliga a pensar en un enfoque integral donde la prevención social el empleo la salud mental y la rehabilitación de adictos coexistan con la acción policial eficaz.

Las comunidades deben ser escuchadas y deben participar en la priorización de zonas críticas para que las fuerzas de seguridad no actúen en abstracto sino donde el dolor y el riesgo son reales el plan debe ser flexible pero no ambiguo debe permitir ajustes tácticos sin perder la visión estratégica y debe estar respaldado por un presupuesto serio con duración suficiente para atravesar cambios de gestión sin perder impulso en definitiva Jujuy seguro dos mil treinta y cinco no puede ser una promesa más debe convertirse en una responsabilidad compartida entre autoridades y ciudadanía y esa responsabilidad exige evidencia claridad y constancia para que la seguridad deje de ser objeto de títulos para los diarios y se transforme en una convivencia real y sostenible para todos.

Jujuy entra en una etapa de integración en el marco del corredor bioceánico con la apertura de parques industriales precisamente en zonas calientes por el delito como en perico y pálpala esta situación sino se revierte en materia de seguridad va a terminar afectando la intención de empresas de erradicarse en estas zonas porque no son seguras perjudicando el proceso de participación de la provincia en el proyecto de integración regional vía Corredor Bioceánico. esta situación debería atenderse como prioridad desde el gobierno, en materia de seguridad nadie quiere arriesgar bienes ni vidas en zonas inseguras sino se resuelve buscarán otros vías de salida al mundo mediante entornos más seguros

Este es un escenario que expone dos capas fundamentales la primera la responsabilidad del gobierno de proteger a los ciudadanos y garantizar un entorno que respalde la inversión la segunda la condición del clima empresarial que depende en gran medida de la percepción de seguridad y de la capacidad de las fuerzas del estado de actuar con decisión en zonas claves del Corredor Bioceánico para que las empresas no dediquen recursos a salvaguardas externos sino a la producción y al empleo y al desarrollo local el plan de desarrollo regional no puede ser una falsa promesa que decante en inversiones fugaces porque la inseguridad se convierte en un costo invisible y mientras tanto las zonas calientes podrían convertirse en frentes de inestabilidad que hace peligrosa la perspectiva de expansión no solo por un punto de vista económico sino por el contraste entre oportunidad y riesgo.

Es imprescindible que el gobierno ponga el foco en la seguridad como base del desarrollo porque si no se resuelve la cuenta no se termina de pagar y la economía regional se vería obligada a buscar atajos en el mercado global que no respeten las reglas lo que a largo plazo se traduce en menor confianza menor flujo de inversión y menor calidad de vida para los que viven en esas zonas por eso la prioridad debe ser un plan integral que combine prevención resultados operativos y perspectiva social con una estructura de gobernanza que impida que la seguridad se convierta en una bola de nieve de promesas vacías.

No puede ser simplemente hacer más de lo mismo con más presupuesto sino que tenga efecto en la vida diaria del ciudadano que viva en perico en Palpalá y en cualquier otra zona del cautivo del delito. La provincia no debe perder potencia y oportunidades en el Corredor Bioceánico porque la seguridad que se prometa sea un hecho que se vea en la calle que se vea en las cámaras de seguridad en las estaciones de control en las rutas de importación y exportación y en la calidad de vida de la gente que cada día se desafía a crecer y a construir en medio de la incertidumbre.

La realidad es que sin un marco de seguridad sostenible el proceso de integración regional puede quedar lento. La ciudadanía quiere resultados concretos con planes que se midan en acciones que se mantengan en el tiempo y con una visión que no pierda de vista que la integración regional solo tendrá sentido si la seguridad permite que las empresas se sientan en libertad de invertir y crecer en zonas en las que hoy se dice que el riesgo es demasiado.

Hoy la seguridad no es un lujo es una condición esencial para que Jujuy pueda convertirse en un eje de prosperidad cristalina en la región y así se delinee un futuro donde la inversión luego es el visitante que llega a un territorio donde se respira tranquilidad y donde la inversión no se mueve por miedo sino por la atractividad que da la seguridad.

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