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Pulsera electrónica: “fracasó el sistema”

Lo reconoció el juez que dispuso por primera vez la medida judicial, beneficiando a una detenida que se fugó; no obstante ratificó que continuarán usando el dispositivo para casos que lo ameriten, aunque con mayores controles.

La primera experiencia de la tobillera electrónica terminó mal. 

El dispositivo se utiliza en todo el país y es una herramienta de la que dispone la justicia para casos excepcionales, en donde un imputado o condenado no reúna los requisitos suficientes para obtener la libertad. 

Una mujer de 25 años en Jujuy, presentaba las características especiales para ser beneficiada por este sistema. 

Acusada de robo simple y hurtos reiterados, dio a luz hace tan sólo cuatro meses. De acuerdo a los tratados internacionales que protegen los derechos del niño, el menor no puede permanecer cautivo por los delitos de su madre. 

Por esa razón la justicia jujeña decidió otorgarle a la mujer, identificada como Micaela Gauna, el beneficio de permanecer en su domicilio, utilizando el dispositivo electrónico que la vigilaría. 

La joven sin embargo, no tuvo reparos en violar el sistema: sin más, rompió el pequeño aparato electrónico y se fugó junto a su pequeño bebé. 

Sin cargar culpas sobre el sistema de seguridad, el juez Isidoro Cruz, quien otorgó el beneficio a la madre, reconoció que la primera experiencia en la provincia fracasó, aunque defendió su utilización a futuro, con mejoras en su implementación. 

“Hay un protocolo que preparó el ministerio de seguridad con el Superior Tribunal de Justicia. Habrá que aceitarlo para darle garantías a la sociedad”, afirmó Cruz.

Un dato para el análisis posa las miradas sobre el centro de monitoreo 911 instalado en un edificio contiguo a la nueva terminal de ómnibus, sobre el que el gobierno dirigió serios cuestionamientos. 

Esta base de monitoreo fue inaugurada durante la gestión del kirchnerista Eduardo Fellner, pero en reiteradas oportunidades se puso en duda su funcionamiento. 

Debían funcionar allí cámaras de vigilancia distribuidas por la Capital, conectadas a una base de monitoreo. 

Ese mismo sistema de emergencia debía activarse cuando la pulsera electrónica sea alterada, como ocurrió en el caso de la mujer que hoy se encuentra prófuga. 

Hasta hoy las actividades investigan qué fue lo que falló. Las opciones no son muchas: la falla fue humana o de la tecnología utilizada. 

“Lo importante era la novedad de que la administración de justicia en Jujuy pueda contar con un dispositivo electrónico que le sirva a la gente que eventualmente podría haber delinquido, como el caso de esta señora”, explicó el juez Cruz. 

Para el responsable de controlar el proceso, la intervención del Ministerio de Seguridad fue positiva. “Adquirió a la nación este elemento para instrumentarla en el caso que haga falta su aplicación, y lo vimos favorable para este caso y lo implementamos”.

 

 

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