Empezó el juicio por el homicidio del joyero Colque
Esta mañana comenzó el juicio oral y público por el asesinato y robo del joyero jujeño Pedro Anacleto Colque, que tiene como principales imputados al exconcejal Gustavo Edgardo “Chochi” Agüero y el abogado Pablo Daniel Alberto Arroyo, hecho ocurrido entre el 29 y 30 de agosto de 2013.
La acusación que pesa sobre los acusados es "homicidio críminis causa y robo en poblado y en banda en concurso real".
En la audiencia, el acusado Carlos Francisco Haedo reconoció el robo en la joyería de Colque, aunque no admitió el asesinato de Colque. En tanto, tanto Agüero como Arroyo se declararon inocentes, mientras que Sergio Pedro Ríos aseguró que no tiene nada que ver con el hecho y que fue involucrado en el hecho por su ex mujer.
Según la requisitoria fiscal, el conocido comerciante salió el día 29 de agosto aproximadamente a las 22.30 de la joyería de su propiedad, ubicada en Necochea 186, para dirigirse en su camioneta hacia la zona de la vieja terminal de ómnibus, donde supuestamente habría sido interceptado por Pablo Daniel Arroyo y Sergio Pedro Ríos, quienes se encontraban a bordo de una camioneta Peugeot Partner de color blanca. En ese lugar secuestraron a Colque y le quitaron sus pertenencias, las llaves del negocio y las de su rodado.
Agüero habría acompañado a Haedo y junto a otras personas habrían ingresado al local para proceder a violentar algunas cajas de seguridad existentes en el lugar, abrir otras con las llaves que le habían quitado a la víctima y apoderarse de dinero en efectivo, tanto pesos como monedas extranjeras entre ellas dólares y euros, como así también joyas de oro y plata, piedras preciosas todo ello de mucho valor.
Una vez perpetrado el robo, que de acuerdo a las investigaciones no habría excedido los treinta minutos, los malvivientes abandonaron el lugar para abordar la camioneta que conducía Agüero, quien se encontraba estacionado en inmediaciones del comercio, sobre calle Necochea, para dirigirse junto a sus cómplices a su domicilio de Juan Carlos Dávalos 196 en barrio Los Perales donde procedieron a repartir entre los implicados algunos de los objetos sustraídos.
En tanto Arroyo en su camioneta y con Colque en su interior, se habría dirigido a Lote Palo Blanco, lugar este donde consumaría el brutal asesinato del joyero. Brutalmente maniatado, ya que sus manos y pies estaban atados con precintos, con su boca y ojos tapados con cinta adhesiva negra, recibió una feroz golpiza especialmente en su cabeza, lo que le provocó un politraumatismo encefálico grave y su deceso.
El cuerpo de Colque fue encontrado en la mañana del 30 de agosto semi hundido en un canal de riego y en medio de unos cañaverales por personal perteneciente al Ingenio Rio Grande de La Mendieta.
Este hecho, que conmocionó a toda la ciudadanía jujeña, pudo ser rápidamente aclarado por personal policial, que después de realizar cruces de llamadas telefónicas y de observar filmaciones que comprometerían seriamente a Agüero y a Arroyo se pudo poner presos a los involucrados y a partir de hoy llevarlos a juicio.
En la audiencia, también declaró el hijo del joyero asesinado, Pedro Colque (h), quien aseguró que para ingresar al local se necesitan varias llaves y que su padre poseía solamente una en su poder, siendo que las otras llaves se encontraban escondidas en el local y que solamente él y su padre conocían dicho escondite.
Colque también indicó que ese día se encontró sangre en el local, por lo que cree que los delincuentes torturaron a su padre para que les indicara el lugar donde escondían las otras llaves.
Colque poseía cinco cajas fuertes en el lugar, una fue forzada para abrirla, otras tres fueron abiertas con llave. La caja más chica fue forzada aparentemente con una masa de hierro que luego se encontró tirada en un sector de la casa. De allí se llevaron dinero en efectivo, dólares y piedras preciosas, quizás el botín más grande.
Dejó entrever Colque que era prácticamente imposible ingresar al local si no se contaba con todas las llaves. Que su padre solamente llevaba consigo la de la puerta de entrada y un control remoto de la alarma. Para abrir otras dos puertas para llegar a donde están las joyas, se debían buscar las correspondientes llaves que siempre estaban escondidas. De igual manera, también estaban ocultas las llaves de las cajas fuertes.
Colque dijo que su padre tenía la costumbre de ir a almorzar o cenar por la zona de la vieja terminal, especialmente los días sábado, por lo cual no tenía una rutina de salida especialmente los días de semana. Habitualmente se quedaba a dormir allí, y era rara las veces que salía, luego que cerraran el local.
“Mi padre no tenía amigos, no tenía vicios, se dedicó toda su vida a trabajar únicamente” describió.
El día anterior al asesinato, había viajado a Buenos Aires a hacer negocios, compra o venta de valores y de joyas. Había arribado el día 29 de agosto aproximadamente a las 10 de la mañana. Su camioneta en la cual se movilizaba permaneció prácticamente todo el día estacionada frente al local.
Colque (h) fue el último en retirarse del negocio, pasadas las 21.30 horas luego que se retirara el último cliente de apellidos Burgos. Su padre quedó en su dormitorio como lo hacía habitualmente.
También señaló que en pocas ocasiones salía de noche y cuando lo hacía habitualmente sabía comunicarle para que estuviera alerta. Si lo hacía, solamente iba a la zona de la terminal a cenar.
A la mañana siguiente, llegaron primero los empleados y habitualmente se hacía sonar dos veces el timbre para que Colque padre abriera el local. Como no conseguían repuesta, uno de los trabajadores llamó por teléfono al hijo quien inmediatamente se hizo presente y al abrir la puerta de calle, que estaba sin seguridad se dieron con el triste cuadro de que la joyería había sido robada.
Posteriormente entre las 10 y las 11 de la mañana, desde la Brigada de Investigaciones le informan el hallazgo del cadáver de su padre.