“¡Feliz cumple Male! Por todos los años juntos y los que se vendrán. ¡Qué seas muy feliz! ¡Mucho sexo! De: Miguel”. La dedicatoria, que hace tiempo forma parte de una causa penal, fue enviada por el fiscal federal de San Martín Miguel Ángel Blanco García Ordás a María Aurelia, su entonces secretaria. En 2017, ella lo denunció por presunto abuso sexual.
Investigan por abuso a un fiscal federal de San Martín denunciado por su secretaria
La mujer denunció contactos físicos no consentidos y conductas de contenido sexual durante años mientras trabajaba bajo las órdenes del fiscal Miguel Ángel Blanco García Ordás. La causa volvió a la Cámara Federal de Casación Penal.
El expediente atraviesa un largo camino judicial desde entonces. Ya acumula dos sobreseimientos, una anulación de Casación y un procesamiento que luego fue revocado. Ahora, el expediente volvió a la Cámara Federal de Casación Penal, que deberá decidir sobre la validez del segundo sobreseimiento.
María Aurelia ingresó al Ministerio Público Fiscal en 1997 y llegó a ser jefa de despacho de la Fiscalía Federal en lo Civil, Comercial y Contencioso Administrativo de San Martín, en la provincia de Buenos Aires. García Ordás era el titular de la dependencia y ella trabajaba bajo su autoridad. Según su denuncia, las conductas que atribuye al fiscal se extendieron desde su ingreso hasta su traslado, dispuesto durante un sumario administrativo.
Según supo Infobae, el sumario administrativo se abrió después de que una compañera denunciara a María Aurelia por un supuesto rayón en su auto. En el descargo presentado en ese trámite, la empleada relató por primera vez los hechos que atribuía a García Ordás y vinculó aquella acusación con el hostigamiento y el ascenso que, según sostuvo, le había sido negado.
Dijo que, durante una serie de promociones, no fue considerada para el cargo de secretaria pese a que entendía que le correspondía. Al reclamarlo, afirmó que García Ordás le respondió que ella “sabía qué tenía que hacer” para que la ascendiera. Para la querella, la frase tuvo una connotación sexual. La defensa sostuvo que se refería al desempeño laboral que la empleada debía acreditar.
Los dos hechos por los que García Ordás fue procesado
La denuncia reunió numerosos episodios, pero el procesamiento de 2024 se concentró en dos hechos. El primero habría ocurrido en la antigua sede de la Fiscalía. María Aurelia denunció que García Ordás la tomó de los hombros y la arrinconó contra un mueble mientras le decía: “qué linda que sos”.
El segundo corresponde a supuestos rozamientos en el sector de cocina. Según su declaración, el fiscal pasaba detrás de ella y la rozaba con su zona genital.
La querella sostuvo que esos hechos debían ser analizados junto con el resto de las situaciones denunciadas: comentarios sobre su cuerpo, su vestimenta y su ropa interior; tarjetas de cumpleaños; convocatorias al despacho; y la relación jerárquica entre ambos. Además de la tarjeta con la frase “mucho sexo”, el expediente incluye otra dedicatoria que atribuía a María Aurelia “las virtudes de una gata”.
La denunciante también relató que García Ordás le mostró material pornográfico que había traído de un viaje y preservativos que guardaba en el baño de su despacho. Según su presentación, le dijo que se habían vencido porque ella no había querido usarlos con él. En otra ocasión, afirmó, la convocó para leer un artículo sobre los “beneficios del semen”.
Los testimonios y el primer sobreseimiento
La causa incorporó declaraciones de personas a quienes María Aurelia habría contado algunos episodios antes de iniciar la investigación. Su madre y su hermana dijeron que conocían relatos sobre contactos físicos y rozamientos desde antes de su casamiento, en 2002.
Un testigo declaró que tomó conocimiento de una situación en la que García Ordás habría agarrado a María Aurelia y ella habría terminado sobre un sillón. Otra persona afirmó haber visto al fiscal acercarse por detrás a su escritorio y colocarle las manos sobre los hombros.
El juez de primera instancia sobreseyó a García Ordás en julio de 2020, y la Sala II de la Cámara Federal de San Martín confirmó ese fallo en noviembre de ese año. La querella, sin embargo, recurrió ante Casación.
l 25 de agosto de 2022, Casación anuló la decisión inicial. El tribunal entendió que la prueba no había sido examinada de manera integral ni con las pautas aplicables a casos de violencia de género.
Casación también cuestionó el argumento según el cual resultaba improbable que los roces se produjeran en un ámbito laboral compartido sin que otras personas los advirtieran. Señaló que esas conductas pueden ocurrir de forma breve y procurando evitar la mirada de terceros, incluso en espacios públicos o concurridos.
La nueva investigación
Después de la anulación, la causa volvió a las instancias inferiores y se amplió la prueba: declararon nuevos testigos, varios a pedido de la defensa, y García Ordás fue citado a indagatoria.
El 2 de septiembre de 2024, el juez federal lo procesó por abuso sexual en relación con los dos episodios físicos denunciados y fijó un embargo de $ 1.500.000. La resolución sostuvo que la eventual finalidad sexual de los contactos no podía determinarse de forma aislada, sino en relación con el conjunto de los hechos relatados.
La defensa apeló. El 26 de diciembre de 2024, la Sala II de la Cámara Federal de San Martín revocó el procesamiento y dispuso un segundo sobreseimiento. Consideró que, aunque los roces eran materialmente posibles, resultaba difícil que una conducta reiterada de ese tipo pasara inadvertida en el lugar de trabajo.
El expediente volvió a Casación
La querella recurrió por segunda vez. Cuestiona que la Cámara haya vuelto a utilizar un razonamiento que Casación ya había objetado en 2022 y que no explicara por qué la prueba producida después de aquella anulación justificaba llegar de nuevo a un sobreseimiento.
También plantea que la resolución fragmentó el análisis de las tarjetas, los comentarios, las convocatorias, los contactos físicos y el conflicto por el ascenso, en lugar de examinarlos dentro de la relación laboral denunciada.
La causa se encuentra ante la Sala I de la Cámara Federal de Casación Penal, que deberá resolver si confirma el segundo sobreseimiento o si ordena una nueva revisión del expediente.

