Vivir sin agua en Jujuy, el drama de la década desperdiciada
Pese a que la mismísima presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, consideró una política esencial en materia de salud pública el hecho de brindar el servicio de agua potable para todos los argentinos, en Jujuy existen ciudadanos que hace décadas sufren la carencia de este vital servicio.
En los alisos, los vecinos parecen haber agotado su paciencia y se muestran decididos a exigirles a las autoridades, por lo menos, gestión.
Una de las vecinas reunidas con la comisionada municipal Juana Sandoval, explicó que el año pasado, para mitigar el calor por la falta de agua debían envolverse en toallones húmedos. “No se puede vivir así”, aseguró la mujer.
Los funcionarios comunales, manifiestan abiertamente, ante los reclamos de los vecinos, que están cansados de hacer las peticiones antes la empresa proveedora del servicio.
La respuesta, por parte de los funcionarios de la comisión municipal de San Antonio, aunque irrisoria, deja en evidencia la desidia en la prestación del servicio por parte de la empresa Agua de los Andes.
La localidad cercana al dique, sin embargo, no es la única en la provincia que padece este grave problema.
El barrio de ATSA, en el populoso sector de Alto Comedero, es otra víctima más de la falta de gestión y deja expuesto a los vecinos a evidentes dificultades sanitarias.
En el interior, la problemática se profundiza. Humahuaca, en el territorio declarado patrimonio cultural y natural de la humanidad, no está exento de esta carencia. Allí, los vecinos se ven en la necesidad de comprar el líquido elemental pagando por un servicio que debería ser garantizado por el Estado.
En pleno Siglo XXI, y pese al mandato presidencial, el gobierno de Eduardo Fellner se encuentra culminando su tercer mandato, tras 16 años en la cima del poder local. Pese a ello, todo este tiempo no fue suficiente para aprobar una materia básica en la gestión de cualquier gobierno: garantizar el agua potable para todos los jujeños.