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Viviendas: Del drama a la oportunidad

En pleno año electoral, el gobierno intenta realizar una gestión óptima con uno de los temas más sensibles de la sociedad jujeña: la entrega de casas, con el fin de que se convierta en un caballito de batalla en plena campaña. 

El reclamo de miles de familias jujeñas por un techo propio es sin dudas una de las demandas más sensibles de la sociedad.

Luego de 12 años en los que llegaron a Jujuy la mayor cantidad de recursos de toda su historia, alrededor de 6.500 familias siguen necesitando un lugar donde vivir.

Luego de un relevamiento que demandó un año, el gobierno actual calculó que 3.000 viviendas están hoy en manos de gente que no las necesita. Fueron adjudicadas a través de vínculos oscuros, por convenios que el gobierno firmaba con sindicatos que jamás rindieron cuentas de lo que hacían con las casas que recibían.

La inmoralidad de los funcionarios de turno fue lo que permitió el reparto discrecional de las viviendas.

Por otro lado, el agujero que dejó la gestión de Milagro Sala al frente de la red de cooperativas sociales que recibían fondos públicos para construir viviendas es la otra gran explicación a la demanda que aún subsiste en la provincia.

Según las investigaciones judiciales, alrededor de 2.300 viviendas fueron pagadas y nunca concretadas, o construidas a medias.

Todo este cuadro dramático para los miles de jujeños que residen hacinados en cada rincón de la provincia, se ha convertido en una oportunidad para el gobierno de Gerardo Morales.

La obra pública, con dificultades durante el inicio de 2016, se ha reactivado en la segunda mitad del año que pasó y ha volcado toda su fuerza en la construcción de casas.

El gobierno ya entregó un puñado en Perico, pero pretende avanzar con más de mil hacia fin de año.

El método de entrega elegido privilegia la transparencia y busca un contraste con el desguace de la gestión del kirchnerista Eduardo Fellner.

También busca poner atención en la calidad de terminación de las viviendas que la gente recibirá. Hace algunos días el gobernador admitía que hay muchas edificaciones que probablemente se tengan que reparar o demoler por los denominados “vicios ocultos”, esas fallas de construcción que se originan por el retaceo de los materiales utilizados.

Así, la gestión Morales busca hacer una crisis una oportunidad, cambiando corrupción y clientelismo, por transparencia y calidad, en uno de los costados más sensibles para las familias de la provincia: el sueño de la casa propia.