¿Un Da Vinci original en Jujuy?
Parece increíble pero la historia de este cuadro, de incalculable valor monetario, dice que perteneció a don Plinio Zabala un terrateniente porteño, que se afincó a principios del siglo pasado en Ciudad Perico y que por distintas circunstancias cayó en manos de Cesar O’Shee un coleccionista y anticuarista que reside en la vecina provincia a quien se le reclama, vía judicial, la restitución del mismo.
La presentación judicial para el reintegro del cuadro recayó en la Cámara Civil y Comercial, Vocalía 4, Sala II, a cargo del Dr. Jorge Daniel Alsina y los vocales Adela D’Mattei de Alcoba y Enrique Mateo y está caratulada como “Cautelar Aseguramiento de Bienes-Secuestro”, Expediente 268234 del 16 de febrero del 2012. Allí los hermanos Ana, Jorge, Elena, Félix y Carlos Yarade, con el patrocinio del Dr. Luis Fernando Bóveda, interpusieron una medida cautelar solicitando que vía Banco Nación, sucursal Salta, donde actualmente se encuentra en resguardo, se ordene la remisión de la obra de arte y sea puesta en guarda en la misma entidad financiera pero sucursal Jujuy.
Según relata en los hechos de la presentación judicial, los padres de los demandantes, Félix Yarade y Elena Milagro Serrano Lérida, han residido desde marzo de 1961 en Ciudad Perico, como administrador de la finca “El Pongo” de propiedad del Dr. Plinio Zabala. En este contexto don Plinio Zabala estrechó un fuerte lazo de amistad con toda la familia Yarade, brindándole un trato de “nietos postizos”. Es así que don Zabala por afecto que tenía a los padres de los Yarade, a su fallecimiento legó una cantidad importante de objetos de arte, entre esculturas, pinturas, grabados y documentos varios, como así también inmuebles, entre los que se incluía la casa familiar con todo su ajuar, entre los que estaban los elementos de artes referido y que fueron objeto de su testamento.
Entre las pinturas un grabado de pequeñas dimensiones, de 25 x 30 cm., aproximadamente, en cobre, de indiscutible origen florentino con una antigüedad superior a quinientos años. Allí se representaba un Papa arrodillado adorando al Niño Jesús y a la Virgen María, con la custodia de un lancero, en una conjunción de colores propia de la época y con el natural deterior del transcurso del tiempo. No estaba en bastidor, era la pintura en cobre con orificios en las puntas ya que más de una vez, al exhibirla, se clavaba o colgaba a un plano, pared o puerta.
La pintura estaba a cuidado de otro hermano, Antonio Yarade, quien falleció el 28 de junio del 2008 y si bien esta obra de arte era del patrimonio familiar que aun no habían terminado de distribuir.
La pintura se localiza en la vecina provincia de Salta, cuando el pasado 16 de febrero del 2011, el diario Tribuno de Salta, en su página 18, anuncia que un anticuarita salteño, el Sr. César O’Shee, exhibía como suya una pintura de Leonardo Da Vinci, que resultaba ser la antigua pintura florentina de Plinio Zabala. El anticuarita refería que había adquirido a una familia de Jujuy, haciendo referencia a los Yarade-Serrano y que pertenecía a la colección del Dr. Plinio Zabala.
Expresan los hermanos Yarade, la pintura es de su propiedad y que desapareció de la casa familiar, y no saben bajo qué circunstancias.
Que el anticuarita O’Shee la exhibió como comprada a la familia en Jujuy, siendo que ni la madre de los Yarade ni ninguno de los herederos vendieron la colección por la sencilla razón de que todo el ajuar de la antigua casa del Dr. Plinio Zabala, constituye el acervo hereditario de la Sucesión de Félix Yarade y no se autorizó a nadie disponer de ella.
Destaca el Dr. Bóveda, que “O’Shee, sabe mejor que nadie que estas obras están fuera del comercio dado que por disposiciones de derecho internacional, las mismas son de patrimonio de la humanidad y a todo evento la UNESCO es el único organismo, que previa indemnización a sus legítimos dueños puede disponer de estas obras de arte, verdaderas joyas de la historia artística”.