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Tragedia en la Ruta 66: dos historias distintas y un mismo dolor

Alan Balderrama y José Luis Flores son dos de los hinchas fallecidos en el accidente ocurrido anoche en Palpalá, cuando un colectivo envistió a un camión que trasladaba a simpatizantes de Talleres de Perico hacia nuestra capital.


Alan tenía 16 años y concurría a la Escueta Técnica N° 1 de Ciudad Perico. Su padre Samuel Balderrama, se enteró de su deceso en horas de la madrugada. Sabía del accidente pero jamás se imaginó que una de las víctimas fatales era precisamente su retoño.

Desde temprana hora estuvo en la morgue del Pablo Soria esperando que le entregaran el cuerpo del chico para su velatorio. En muchas ocasiones cuando la gente se le acercaba, no pudo contener el llanto y se arrepentía no haber podido acompañarlo esa noche.

Samuel trabaja en la Municipalidad de Perico, casualmente es jefe de tránsito y estaba trabajando esa noche, afectado al operativo para controlar la salida de los hinchas de Ciudad Perico.

Su hijo Alan, viajaba en el camión junto con un tío. Ambos se habían encontrado para concurrir al estadio de Gimnasia, para presenciar un partido que habían esperado mucho tiempo.

En la semana vendieron rifas y juntaron plata para pagar el costo del traslado. Formaba parte de una de las barras o hinchadas del club. Alan también era afiliado junto con su madre a una organización social  y desde los 10 años iba a la cancha, siempre alentando a su “Talleres querido”, como él lo llamaba.

“Era hincha fanático” nos contó su padre entre llanto y tanto dolor que le embargaba. Vivía en el club, siempre queriendo hacer algo. Tenía una hermana de 10 años, que “también es fanática del club”.

“Estoy quebrado, no puedo hablar.  El andaba siempre en el club, andaba en eso, era su pasión, era lo que él amaba”, dijo Samuel a Jujuy al Momento, mientras esperaba sentado afuera de la morgue a la madre de su hijo, de quien se encontraba separado hace ya algún tiempo.

“Estaba vendiendo rifas para poder ir a ese lugar, era súper fanático. Ahora está allí tirado en la morgue, como es posible” recapacitaba  una y otra vez Samuel Balderrama. “Era un chico tranquilo, uno de los mejores”.

Cerca de Samuel estaba la familia de otros de los que fallecieron en este trágico accidente, José Luis Flores. Su esposa y suegra también esperaban en la puerta de la morgue con todo el dolor a cuestas.

Flores era albañil, trabajaba particularmente y en una organización social, tenía 26 años, era padre de tres hijos, y vivía en el barrio 23 de Agosto de Ciudad Perico.

“Venían todos en el camión, pero nadie los obligaba. Siempre viajaban así” comentó la mujer que prefirió mantener en reserva su nombre.

Contó que a las 12 de la noche llegaron de Perico, luego de enterarse del accidente por un canal local. “Nadie sabía decirnos donde estaba. Volvimos al hospital de Perico y allí no estaba. En la madrugada recién pudimos dar con su cuerpo, estaba aquí en la morgue”.

La Familia Flores es de condición humilde, se habían afiliados a la organización social para tener un servicio de salud. La señora y sus hijos quedaron desamparados, porque vivían en la casa de sus suegros y él era quien sostenía el hogar.

“Ahora no se qué vamos hacer, seguro que vamos a volver a vivir con mi madre”, contó la mujer que en ese momento ya había consentido para que su marido fuera velado en las instalaciones del Club Talleres de Perico, club del que era fanático.