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Suicidios en las fuerzas: advertir a tiempo es determinante

Desde hace dos años el protocolo de contención a policías tuvo que dar un giro, a raíz de la creciente cantidad de casos de suicidio. Se conformó una Coordinación de Bienestar y Seguridad desde donde se trabaja ante situaciones de violencia, adicciones y potenciales autoagresiones.

Tan sólo hace una semana atrás, un nuevo drama afectó a la policía. Un Sargento, con doce años de actividad en las fuerzas de seguridad, se quitó la vida. Autoridades de la Coordinación de Bienestar y seguridad nuevamente encendieron la alarma, ya que desde su repartición nada pudieron hacer para evitar el trágico desenlace.

Esto abre el interrogante respecto de, a partir de qué momento se empieza a trabajar en la prevención de un potencial caso de autoagresión. Cómo se identifica y cómo se procede.

En diálogo con Jujuy al momento el titular de la Bienestar y Seguridad, Mario Taglioli, manifestó que advertir es fundamental y que son los compañeros de trabajo quienes alertan que alguien no está bien.

“Podemos intervenir en medida que alguien nos advierta; intervenimos cuando nos participan que hay algún conflicto, vemos lo que pasa en el grupo de trabajo y después en el grupo familiar, que es ahí donde generalmente están las situaciones que después se desencadenan en autoagresiones. A veces no somos advertidos a tiempo y tenemos estas desgracias”.

Indicó que en ese sentido se ha mejorado en cuanto al compromiso en el grupo de trabajo para detectar estas situaciones, que generalmente son: violencia intrafamiliar, alcoholismo y potenciales autoagresiones.

A partir de allí se activa el protocolo.

“Automáticamente intervenimos, lo notificamos, hacemos entrevista con el psicólogo, con el trabajador social y entendemos que la realidad del policía no termina en él sino que empieza en él. Se hace la visita al domicilio, con su autorización. A veces es más fácil cuando la pareja es policía”.

Considerando que en situaciones de vulnerabilidad, el arma reglamentaria representa un peligro, se evalúa el retiro de la misma.

Ante un caso de violencia intrafamiliar, se hace el retiro del arma automáticamente.  Si se trata de una pareja en las fuerzas, el retiro del arma se hace a los dos, en tanto siguen con contención psicológica y seguimiento.

En casos de alcoholismo, también es inmediato y se hace un petitorio para que el uniformado concurra a un grupo de alcohólicos anónimos, con seguimiento.

En cuanto a casos en los que no hay violencia hacia terceros, pero que hay un riesgo potencial de que pueda atentar contra sí mismo, también se hace retiro del arma. Mientras tanto son acompañados por psicólogos hasta que la persona recupere el equilibrio emocional.

Taglioli indicó que hay un déficit importante en las fuerzas, en cuanto a recursos emocionales. Que se apunta a trabajar en la vocación de servicio porque “ser policía no es un trabajo, sino una forma de vida” y la persona debe tener equilibrio emocional para no verse superado.

El estrés laboral sumado a problemas en la familia pueden ser factores desencadenantes.

En ese sentido Taglioli explicó que en el Instituto de Seguridad Pública se han reforzado más las evaluaciones de ingreso.

“Se han determinado mejor los perfiles y se ha exigido en la respuesta. Ser policía no es sólo un trabajo es una manera de vida y si no tengo los recursos emocionales, me voy a quebrar”.

Señaló que es mentira que uno pueda separar lo que pasa en el trabajo de lo que pasa en la casa.

“Mis conflictos personales los llevo a mi trabajo, aparento que no pasa nada, pero la moción de mi malestar por algún lado tiene que salir. Y si estoy mal en mi trabajo lo voy a llevar a mi casa”, concluyó.