Polémica por el trato que reciben argentinos en países limítrofes
Polémica por casos de maltrato hacia ciudadanos argentinos en los países limítrofes: obstáculos para la venta de combustible, la atención en salud e inseguridad.
La hermandad latinoamericana es un principio sostenido en cada país de la región con total lógica y buena fe. Así debería continuar.
Sin embargo, episodios recurrentes vividos por ciudadanos argentinos que visitan los países limítrofes llamaron la atención y hasta motivaron la intervención de autoridades diplomáticas.
No son pocos los viajeros argentinos que describen con malestar el trato que reciben tras cruzar la frontera.
En Bolivia, según estos relatos, llevar una chapa patente argentina en el vehículo bloquea cualquier posibilidad de obtener combustible. O te niegan la venta o el precio se eleva por las nubes hasta volverse discriminatorio.
La atención en salud, en caso de necesitarla, es otro inconveniente para quienes visitan el vecino país.
Mientras los hospitales argentinos brindan el mejor servicio que está a su alcance a cualquier persona, sin distinguir su nacionalidad, en los países vecinos el costo para un argentino es una barrera que puede impedirle sanar de alguna dolencia.
En otros casos, los episodios de inseguridad son relatados con particular coincidencia entre quienes cruzan la frontera.
La preocupación llegó a la embajada argentina en Bolivia, que anticipó la firma de un convenio entre ambos países para corregir esta actitud.
No obstante la discusión por la reciprocidad está instalada. El debate parece variar entre si el Estado argentino es demasiado generoso o la mezquindad aparece del otro lado.
Cuidar los intereses propios no debería atentar contra la inclusión, y el peligro de episodios como estos está en cultivar un resentimiento que desemboque en actos de xenofobia.
Las autoridades deberían tomar nota del fenómeno para reforzar los vínculos entre los países latinoamericanos y corregir los actos de mezquindad, mostrando así el camino a seguir.
Todo en pos de proteger la hermandad entre los pueblos.

