Otra universidad tapada por el humo
Y esta es una cuestión fundamental. ¿De quién es la universidad? La universidad no es un feudo de los universitarios, sean estos profesores, sean éstos estudiantes, ni por supuesto, cada cátedra o cada departamento universitario es una hacienda de quienes los regentan.
La universidad es una institución social, y se debe a la sociedad toda.
Pero ¿qué es la universidad? ¿Cuál es su misión? Cuando menos, las misiones de la universidad son formar hombres en su tarea de tales, formar profesionales en el sentido estricto que presten un servicio competente en la división social del trabajo, además de enseñar a investigar.
¿Cumple nuestra universidad estas funciones el día de hoy, se encuentra a la altura de las actuales exigencias? La respuesta es, en todas dimensiones, negativa.
Los ideales universitarios tienen la misma vigencia desde el momento mismo de su nacimiento, la dignificación moral e intelectual, el rigor intelectual y el pensamiento crítico. Estas son las aspiraciones prioritarias de toda universidad con carácter intemporal.
Estas aspiraciones no son megalomaníacas; la conciencia del servicio a la sociedad debe ser la norma rectora de la corporación universitaria. Todo ello exige, naturalmente, la eliminación de cualquier tipo de intereses espurios, la renuncia al uso del puesto universitario como forma de poder, prescindir de ese infernal espíritu de cuerpo que en toda institución, y por supuesto también en la universidad, bloquea la función propia que la caracteriza.
Pero hoy la universidad es un mero cascaron vacío, dependiente del poder político que todo lo inunda gracias a los largos y perversos tentáculos gubernamentales.
La impertinencia bastarda de los gobiernos ha convertido a muchos en defensores de privilegios y del propio sistema, eliminando todo sentido crítico. Ahora vemos donde aquellos que controlan algunos resortes de poder se han infiltrado convirtiendo las aulas en altavoces partidistas en lugar de centros del saber.
Existe un cogobierno dentro de las universidades conformado por docentes, no docentes, egresados y estudiantes, el cual, a la vista de los resultados ha retrasado el desarrollo de la educación, porque simplemente todo se ha politizado, causando que la autonomía universitaria se vea manchada.
La soberanía merece transparencia, rendición de cuentas y gestión real, porque son recursos que invertimos todos para generar ciudadanos de bien y no para los aventureros politiqueros de baja estopa.
El gobierno de Morales, formado en la filosofía de la fotocopiadora del centro de estudiantes, que no ha cambiado desde hace 40 años, sigue creyendo que la universidad en un centro de reclutamiento de militantes, no importa nada más que eso y en Jujuy, se agenció el socio ideal, Rodolfo Tecchi, el gran artífice de la decadencia en la que han sumido a la UNJu, muy a pesar de la férrea resistencia de muchos sectores universitarios.
Tecchi es su desmesurada ambición de usar los fondos de la universidad para su ya frustrada carrera electoral, ideo una suerte de universidad de artes y oficios, un gran embuste a miles de jujeños desesperados por conseguir un trabajo decente.
Fastuosos recursos que se van en cuestiones pueriles como la campaña de Tecchi, en lugar de destinarlos a un estudiantado ávido de mejores condiciones para llevar adelante sus carreras.
Ahora, los chicos de la fotocopiadora (los radicales), inventaron la “necesidad” de una universidad provincial de artes y oficios, de post grado, supuestamente para preparar a los jujeños e insertarlos en el mundo laboral.
Pecando de ingenuos, y suponiendo que ese es el real interés del gobierno, se nos ocurren algunas preguntas: ¿Cuál es la oferta laboral? recordemos que Jujuy, según cifras oficiales es la provincia argentina con menos inversión privada, es más, Morales cada vez que se tropieza crea una nueva empresa del Estado, tan ineficiente con su gobierno.
Esta universidad provincia, ¿competirá con la de la Tecchi en la UNJu?; si ya hay una, pues para qué gastar formidables recursos en otra.
También podemos preguntar: ¿Dónde funcionará? ¿Hay un edificio ya pensado para este nuevo juguete de Morales y los vianderos de siempre?
Si no pueden pagar a los docentes del sistema formal… ¿Podrán hacer frente a esta nueva erogación?.
En realidad todo hace suponer que estamos frente a un nueva farsa, a una cortina de humo que lo único que va a hacer es justificar un nuevo crédito para que paguen las futuras generaciones.
Nuevo crédito es tan inmoral que lo tendrán que pagar jujeños que aún no han nacido.
Crédito que jamás llegará a su destino, simplemente será una cuenta más a libre deposición de Gerardo Morales.