Organizaciones sociales pasarán Navidad en Plaza Belgrano
Cientos de jujeños pasarán la Nochebuena y la Navidad en el acampe que desde hace 11 días promueven y sostienen dirigentes de organizaciones sociales, encabezados por la dirigente kirchnerista Milagro Sala.
24 de diciembre de 2015 - 00:00
La protesta comenzó a escasos tres días de la asunción del Nuevo Gobierno, encabezado por Gerardo Morales. El enfrentamiento entre ambos data de mucho tiempo y un escenario de conflicto no era descartado por nadie.
Sin embargo, sorprendió la inmediatez con la que la protesta recibió al Nuevo Gobierno. Los argumentos de la extrema medida son confusos y poco claros. Las nuevas disposiciones en favor de la transparencia establecidas por Morales fueron recibidas con beneplácito por la opinión pública.
El gobernador expresó con claridad lo que todo Jujuy ya sabía: durante la última década las organizaciones sociales que hoy acampan en la plaza manejaron volúmenes impresionantes de dinero en forma discrecional y si bien las obras y las viviendas se pueden observar y son indiscutibles, jamás le rindieron cuentas a la sociedad de la cantidad de dinero que recibieron y la forma en que lo utilizaron.
Mientras esto pasaba, numerosos seudo-dirigentes sociales se enriquecieron y en forma ostentosa exhibieron su progreso económico sin justificar su origen. Con el cambio de Gobierno, este despropósito llegó a su fin. Esa parece ser la verdadera razón del acampe.
Sin embargo, los dirigentes sociales sostienen que son discriminados por el Nuevo Gobierno, reniegan de la creación de nuevas cooperativas pese a que durante toda la década kirchnerista tuvieron prácticamente la exclusividad en la concesión de obras y se niegan a bancarizar los fondos que administran, a menos que todos lo hagan, como si la honestidad y la transparencia dependiera de la actitud de los demás.
Sin ningún crédito en el resto de la sociedad, los dirigentes exigen diálogo con el Gobierno para negociar, según sus propias afirmaciones. Pareciera que muchos de ellos no entendieron que, a partir del 10 de diciembre, la Argentina cambió.
Sin embargo, sorprendió la inmediatez con la que la protesta recibió al Nuevo Gobierno. Los argumentos de la extrema medida son confusos y poco claros. Las nuevas disposiciones en favor de la transparencia establecidas por Morales fueron recibidas con beneplácito por la opinión pública.
El gobernador expresó con claridad lo que todo Jujuy ya sabía: durante la última década las organizaciones sociales que hoy acampan en la plaza manejaron volúmenes impresionantes de dinero en forma discrecional y si bien las obras y las viviendas se pueden observar y son indiscutibles, jamás le rindieron cuentas a la sociedad de la cantidad de dinero que recibieron y la forma en que lo utilizaron.
Mientras esto pasaba, numerosos seudo-dirigentes sociales se enriquecieron y en forma ostentosa exhibieron su progreso económico sin justificar su origen. Con el cambio de Gobierno, este despropósito llegó a su fin. Esa parece ser la verdadera razón del acampe.
Sin embargo, los dirigentes sociales sostienen que son discriminados por el Nuevo Gobierno, reniegan de la creación de nuevas cooperativas pese a que durante toda la década kirchnerista tuvieron prácticamente la exclusividad en la concesión de obras y se niegan a bancarizar los fondos que administran, a menos que todos lo hagan, como si la honestidad y la transparencia dependiera de la actitud de los demás.
Sin ningún crédito en el resto de la sociedad, los dirigentes exigen diálogo con el Gobierno para negociar, según sus propias afirmaciones. Pareciera que muchos de ellos no entendieron que, a partir del 10 de diciembre, la Argentina cambió.