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Nuevos allanamientos en la causa por corrupción del ISJ

Durante el fin de semana el fiscal Bossatti dispuso nuevos allanamientos en la causa. Esta vez, las pesquisas fueron en los domicilios de empleados y funcionarios jerárquicos de la institución. Se secuestraron computadoras y revólveres que los dueños no pudieron justificar.

La enorme caja del Instituto de Seguros de Jujuy (ISJ) QUE se constituye con el aporte de los 85 mil empleados públicos de la provincia parece haber sido una fuente de beneficios personales para sus actuales autoridades.

Al menos, es lo que piensan los diputados de la Unión Cívica Radical, quienes realizaron la denuncia por malversación de fondos en la Justicia, y algunos empleados de la institución, quienes no se animan a reconocerlo en público, pero por lo bajo admiten el descalabro que tuvo lugar con el dinero de los afiliados.

Según la denuncia radicada en la Fiscalía Nº 8, a cargo de Alejandro Bossatti, las maniobras fraudulentas habrían sido perpetradas por Daniel Palumbo, presidente de la institución, junto a sus colaboradores, José Giancotti y Héctor Luis Ugarte, a través de negociaciones incompatibles con sus cargos.

En otras palabras, los denunciantes sospechan que Palumbo, Giancotti y Ugarte beneficiaron a empresas amigas, entregándoles millonarios contratos en licitaciones claramente direccionadas. La cantidad de maniobras realizadas habrían acumulado, desde 2012, la impactante suma de 237 millones de pesos.  



En el marco de esa causa, durante el fin de semana el fiscal Bossatti dispuso un nuevo allanamiento, el segundo en la causa. Esta vez no fueron las oficinas de calle Alvear las apuntadas por los efectivos de la Brigada de Investigaciones, sino nada más y nada menos que los domicilios de empleados y funcionarios jerárquicos de la institución.

Se trataría de las casas particulares del contador Ugarte, gerente administrativo de la institución y algunos de sus allegados. En las pesquisas se llevaron computadoras que tendrían información sensible sobre los registros contables de la obra social.

Pero eso no fue todo. De manera sorprendente, los efectivos de la Brigada se llevaron revólveres, cuya propiedad no pudo ser justificada por los dueños de los hogares.

Así, la causa por corrupción más grande de la era fellnerista suma nuevos capítulos. En el medio, son miles los afiliados y pacientes a los que Palumbo y compañía retaceaban las prestaciones y servicios médicos, quienes miran con indignación como la verdad va saliendo a la luz.