Nuevas revelaciones en la causa de los "sanguchitos"
El rector de la Universidad está imputado por malversación de fondos; habría utilizado 120 mil pesos del ministerio de educación, argumentando una compra de alimentos para carroceros, pero la justicia detectó irregularidades en la operación.
El rector de la universidad nacional de Jujuy, Rodolfo Tecchi, se ve envuelto en un insólito escándalo que parte de una deficiente administración de fondos públicos durante su paso por el gabinete de Eduardo Fellner, como Ministro de Educación.
El hecho ocurrió en el año 2012.
Tecchí habría ordenado el pago de 124 mil pesos, con el supuesto fin de comprar sándwiches para los estudiantes que trabajaban en el armado de sus carrozas, en plena fiesta nacional.
Sin embargo, el expediente llamó la atención del Tribunal de Cuentas de la Provincia.
El dinero utilizado formaba parte de recursos afectados para otros gastos en Educación.
Por otro lado, la compra se habría efectuado en el mes de octubre, mucho después de la finalización de tradicional fiesta de los estudiantes jujeños.
La justicia concluyó que ningún carrocero recibió sándwich alguno, ni las gaseosas que también formaron parte de la operación que involucró a los 124 mil pesos.
Ante las evidentes irregularidades, el expediente fue avanzando en la justicia.
Hoy el rector de la universidad, ex hombre de Eduardo Fellner en el gabinete provincial, está imputado por malversación de fondos públicos.
El pasado miércoles la fiscalía comenzó a citar a los imputados a declaración indagatoria. Pese a las versiones iniciales, Tecchi aún no realizó su descargo.
La fiscalía podría volver a citarlo en los próximos días.
Las especulaciones son varias.
Muchos afirman que el embrollo administrativo se origina por las evidentes desprolijidades a las que se habían habituado los funcionarios de Fellner, acostumbrados a disponer de los recursos de las arcas públicas sin dar demasiadas explicaciones de cómo gastarlos.
Los mal pensados, por su parte, sospechan que el ex ministro con sus colaboradores sencillamente se hicieron de recursos públicos justificándolos torpemente con una maniobra que involucró a los estudiantes jujeños.
La última palabra la tendrá la justicia, que determinará como se resuelve la causa de los “sanguchitos”.

