Morales recibió a Larreta: torpe operativo para evitar preguntas incómodas
El jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, visita este jueves 24 de febrero la provincia de Jujuy. Su anfitrión, el gobernador Gerardo Morales, preparó un recorrido acorde al relato que su gobierno despliega ante los jujeños, esto es, incluirá una visita al deficitario parque solar Cauchari, otra a la empresa Cannava, dirigida por su hijo Gastón Morales, que produce aceite de cannabis medicinal sin autorización de ANMAT, y una reunión con dirigentes que dicen ser del PRO aunque en los hechos son parte de la militancia radical en Jujuy.
Con ese paquete, bien cerrado y ajustado a su relato, Morales buscará la foto con Larreta, hoy el dirigente opositor con mejor imagen del país.
Después de haberlo provocado sin éxito, Morales aplica una antigua lógica en su invitación a Larreta: si no puedes con tu adversario, únete a él. Los últimos sondeos de opinión probablemente hayan influido. Mientras Larreta se mete en el podio de quienes encabezan las encuestas de intención de voto, Gerardo Morales no supera el 1%.
Así, el gobernador logra una foto con el fin de aumentar su capital político, aprovechando cierta subestimación de los dirigentes porteños, que soportan sus provocaciones confiando en que casi no tiene chances de competir en una interna.
En el medio, el gobernador procura ser extremadamente cuidadoso del relato que le presentará a Larreta.
A sabiendas de que el parque solar Cauchari es un proyecto deficitario, que tuvo un costo peligrosamente sospechado de corrupción, que produce menos energía de la esperada y que heredará una deuda gigantesca a sus sucesores, el aparato de comunicación que rodea al mandamás de la provincia, excluyó con burdas maniobras a los medios críticos de la provincia.
Funcionarios locales eludieron los pedidos de acreditación realizados por este medio durante el día previo a la recorrida por la puna. Ya en el día de la visita, llegó la justificación: curiosamente el cupo estaba cubierto.
Así, Morales se aseguró que durante su visita, Larreta escuche elogios y preguntas agradables, que reflejen sólo las maravillas que su gestión vende gracias a la cuantiosa inversión publicitaria.
El intento de tapar el sol con un dedo, sin embargo, es bastante más difícil. Aunque el paso de Larreta por Jujuy se difunda posteriormente como un enlatado que replicará el aparato de comunicación oficial, una frase terminará, tarde o temprano, describiendo la escena: se puede engañar a todos poco tiempo, se puede engañar a algunos mucho tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo.