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Miles de jujeños marcharon por la verdad y la justicia

Una multitud participó de diversos actos y movilizaciones en el marco del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, que recuerda el inicio de la última dictadura militar el 24 de marzo de 1976.

La realización de los juicios por delitos de lesa humanidad en nuestra provincia, marcaron el fin de una época de violencia e intolerancia vivida a partir  del 24 de marzo de 1976. Con la condena de algunos de los responsables de innumerables actos atroces, desapariciones, torturas y muertes, quedó cerrado el círculo de muchas familias que claman por años por justicia.

Ayer 24 de marzo, a 38 años de ese último golpe a la democracia, los familiares y víctimas de esa dictadura, se recordó en Plaza de la Memoria (acceso sur), a los cientos de desaparecidos que hubo en Jujuy y en el país, más de 30 mil personas, la mayoría simple trabajadores, intelectuales, artistas, etc.

En esa oportunidad se hizo lectura a un documento y se realizaron diferentes actividades artísticas, para después movilizar a las 19 hacia la Plaza Belgrano. De esta marcha también participaron distintas organizaciones sociales, sindicales y de Derechos Humanos.

La organización de Madres y Familiares de Detenidos y Desaparecidos de Jujuy, Hijos Regional Jujuy y la Asociación Jujeña de ex presos políticos, realizaron un acto desde las 10 de la mañana en el Parque Memoria.

Por la tarde, los actos continuaron en idéntico lugar por parte de diversas organizaciones y una marcha hasta Plaza Belgrano, donde se está concretando el recital “Por la Memoria”.

Entre otros artistas invitados estarán en el escenario Raly Barrionuevo, Bruno Arias, Inti Huayra, El Chávez, la Vuelta, la Yugular, Negra Santa, Sanka Sikus, entre otros artistas jujeños que se sumaron a esta convocatoria.

 

Sin memoria no hay justicia

El 24 de marzo de 1976 Isabel Perón fue detenida y trasladada a Neuquén. La Junta de Comandantes asumió el poder, integrada por el Teniente Gral. Jorge Rafael Videla, el Almirante Eduardo Emilio Massera y el Brigadier Gral. Orlando R. Agosti.

Fue designado como presidente de facto Jorge Rafael Videla, quien dispuso que la Armada, el Ejército y la Fuerza Aérea compondrían el futuro gobierno con igual jerarquía

Comenzó el auto denominado "Proceso de Reorganización Nacional", donde José Martínez de Hoz fue designado ministro de Economía. El 2 de abril, anunció su plan para contener la inflación, detener la especulación y estimular las inversiones extranjeras.

La gestión de Martínez de Hoz, en el contexto de la dictadura en que se desenvolvió, fue totalmente coherente con los objetivos que los militares se propusieron. Durante este período, la deuda empresaria y las deudas externas pública y privada se duplicaron. La deuda privada pronto se estatizó, cercenando aún más la capacidad de regulación estatal.

Con ese clima económico, la Junta Militar impuso el terrorismo de Estado que, fuera de enfrentar las acciones guerrilleras, desarrolló un proyecto planificado, dirigido a destruir toda forma de participación popular. El régimen militar puso en marcha una represión implacable sobre todas las fuerzas democráticas políticas, sociales y sindicales, con el objetivo de someter a la población mediante el terror de Estado para instaurar terror en la población y así imponer el "orden", sin ninguna voz disidente. Se inauguró el proceso autoritario más sangriento que registra la historia de nuestro país. Estudiantes, sindicalistas, intelectuales, profesionales y otros fueron secuestrados, asesinados y "desaparecieron". Mientras tanto, mucha gente se exilió.


En Jujuy


En Jujuy, ese mismo día del golpe de Estado a las 3 de la mañana, fue llevado detenido el titular del Sindicato Obrero Luis Ramón Aredez. Un grupo de personas de civil con ametralladoras en mano tomaron la intendencia y lo desalojaron la sede sindical.
Permaneció detenido cuatro meses en el Penal de Villa Gorriti en la ciudad de San Salvador de Jujuy y seis meses en el penal de la Plata, provincia de Buenos Aires.

Los días 22 y 24 de julio de 1976, se produjeron en las localidades de Libertador General San Martín, Calilegua y El Talar apagones de luces desde la 22 hasta las 6 del día siguiente, donde se produjeron gran cantidad de detenciones. Con el tiempo treinta detenidos nunca regresaron. Se recuerda entonces todos los años: la noche de los apagones.

El 23 de marzo de 1977 el doctor Luis Arédez fue dejado en libertad; sin documentos, llegó a Libertador e inmediatamente se hizo cargo del puesto de médico en el Hospital Escolástico Zegada en la localidad de Fraile Pintado, distante a 15 kilómetros de Libertador General San Martín. Se presentó en el Distrito Militar de Jujuy donde fue entrevista por el Coronel Néstor Carlos Bulacios, quien le comentó que nunca se habían comprobado los cargos que lo acusaron para detenerlo y que debía trabajar nuevamente en el hospital.

El viernes 13 de mayo de 1977 al medio día, salió con su auto del Hospital de Fraile Pintado; lo despidieron en la puerta sus colegas. Se dirigió a su domicilio y fue secuestrado en la ruta. Unos testigos lo vieron acompañado de hombres de civil y lentes oscuros que viajaban en automóvil; los vecinos lo saludaban y les llamaba la atención que él no respondiera a esos saludos. El auto apareció abandonado en las cercanías del Jardín Botánico de la Ciudad de Buenos Aires, 6 meses después.

Cumplido un mes de su secuestro, al término de una misa en Libertador General San Martín, llamaron al domicilio de Arédez; atendió su hijo Ricardo y en pocos segundos Gendarmería Nacional ingresó al domicilio. Comandé ese operativo Juan de la Cruz Kairus, empleado del Ingenio Ledesma. Se llevaron todas las pertenencias.

En agosto de 1977 se presentaron en el domicilio de Luis Arédez tres personas en un Ford Falcón, de civil y lentes oscuros. Pidieron hablar con Olga, la esposa de Luis y le pidieron que saliera a la calle. Ella se resistió al pedido y como los vecinos estaban observando los sujetos se retiraron.

El golpe de estado en 1976 dejó 30.000 desaparecidos, miles de torturados y exiliados, millones de pesos de deuda externa acrecentada por la estatización de la deuda privada y millones desocupados como consecuencia de desindustrialización que propulsó la dictadura.

A fines de 1981 y principios de 1982, se conformaron las organizaciones de Derechos Humanos que, a pesar de reconocer orígenes distintos en cuanto sus integrantes, desarrollan acciones en conjunto.

Fueron conformadas mayoritariamente por madres y algunos padres, esposas, ex presos y familiares de desaparecidos de capital e interior de la provincia. Unidos por un mismo dolor y similar derrotero, comenzaron a trabajar en procura de hallar a sus familiares, recorriendo incontables despachos judiciales, militares, policiales y eclesiásticos.

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