Marcharon por Marita Verón en Jujuy
El grupo de autoconvocados se reunió ayer alrededor de las 18 en la Plaza Belgrano, lugar que compartieron durante unos minutos con los hinchas de Boca que festejaban su día.
Lamentablemente se produjeron desmanes con seguidores de Gimnasia y Esgrima de Jujuy, por lo que debió actuar la Policía. Ante estos hechos, el grupo se retiró hasta la vereda de la Casa de Gobierno, donde luego de reorganizarse comenzaron la marcha por las calles del centro de la ciudad.
Hombres, mujeres, dirigentes sociales y de diversos sectores, se sumaron al reclamo de Justicia.
Canal 2 y Jujuy al Momento dialogaron con algunos de los manifestantes:
La verdad es que parte el alma. Yo sólo me pongo a pensar en lo que debe sentir Susana Trimarco y es muy doloroso. Nosotros lo sentimos acá también. La apoyamos en todas partes del país. Queremos que sepa que estamos con ella y hay que seguir luchando. Tenemos que tener Justicia. No puede ser. Este es mi país y me avergüenza la Justicia. No hay que darse por vencido. Hay que seguir luchando. En este país es complicado creer en la Justicia. Es indignante”. (Carla Miño)
“Si no hay demanda no hay necesidad de que a las mujeres las esclavicen de esa forma. Creo que la Justicia está pero nosotros la tenemos que exigir, porque es fácil estar en el lugar que están los jueces, que están privilegiados, Así como hay gente que busca la Justicia en este y otros temas, también están los otros. Entonces para eso estamos nosotros los ciudadanos; para exigir que ellos cumplan con su función. Si no salimos a exigir, van a seguir con el negocio. Hay jueces cómplices”. (Analía)
“Mi opinión debe ser la de la inmensa mayoría del pueblo argentino y en este caso jujeño. Hemos escuchado y visto azorados, como después de diez años de un proceso -que a esta altura dudamos de cómo se ha hecho- se resuelve no condenar a nadie en un caso tan emblemático.
Yo creo que en el caso de Marita Verón están representados cientos y tal vez miles de otros casos de mujeres que son víctimas de la trata en el país, de manera que por un lado, estamos azorados y por el otro tenemos la necesidad de plantear como ciudadanos, como padres de familia, como esposos o lo que fuere, la necesidad de que se instrumenten políticas para controlar este fenómeno que azota cada vez con más rigor a las mujeres y los niños.
Creemos que hay un déficit enorme en la nación y en las provincias en cuanto a políticas de estado para hacer frente a estas redes, lo que no es tan difícil. En otros países en donde se ha tomado la decisión política, se ha podido al menos controlar y mitigar este fenómeno. De manera que la respuesta creo que es clara. Nosotros estamos tratando de acompañar desde nuestra organización gremial. Es un fenómeno que se está repitiendo a lo largo y lo ancho del país y la verdad es que da vergüenza ajena. (Víctor Aramayo, secretario General de APUAP)
Algunos de los factores para no terminar con estos casos son la impunidad, como ha quedado claro con este caso, pero también las deficiencias en la política pública para la prevención de este tipo de delitos. No obstante hay avances que hay que reconocer. Argentina tiene una Ley de Tratas; hay un programa nacional de tratas, hay divisiones especiales que se han creado inclusive en la provincia. Sin embargo no han tenido la eficacia que se esperaba; de hecho siguen ocurriendo los casos de desaparición de mujeres, que nosotros sospechamos que son víctimas de redes de trata.
En La Quiaca hay varias adolescentes, mujeres y varones, desaparecidas hace varios meses que se sospecha que han sido víctimas de redes de trata y no hay ningún avance en la investigación de estos casos.
El delito de trata no se es posible si no es con la complicidad, en gran medida del aparato estatal. Complicidad que tiene que ver muchas veces con las intervenciones de la Policía, con la vista gorda de algunos organismos que tienen el poder de control sobre los prostíbulos o los locales nocturnos que funcionan de manera clandestina.
Nosotros entendemos que el Estado debe garantizar por una parte que no haya más víctimas de trata, pero además desalentar este tipo de delitos a través de sentencias ejemplares, que es lo que no hubo en el caso de Marita, y que es un mensaje por elevación, a los prostituyentes y a los tratantes. Si no hay justicia se estimulan este tipo de crímenes organizados.
Entendemos que el caso de Marita Verón debe servir por una parte, para poner la mirada sobre las deficiencias que existen en la Justicia, para sancionar a los responsables de estos delitos, pero también para mejorar la política pública y generar los dispositivos que sirvan para la prevención y que contribuyan en la investigación, cuando ocurre desaparición de personas. (Verónica Aramayo, Multisectorial de Mujeres)