Usando una batería de neologismos, Florencia Gelmetti intentó explicar la salida de Gabriela Carabajal y Alberto Beguier de su cartera, aduciendo que era necesario fortalecer algunos "ejes que nos quedan y prioridades que tienen en vista esta ministra y obviamente un trabajo de gestión fuerte y de trabajo en equipo".
Los Golden Boys desembarcan en Educación
Los cambios en Educación darán que hablar; los amigos de German Fellner preparan su desembarco en la cartera. Ante la abundancia de escasez el gobierno provincial apela a los amigos del hijo del primer mandatario.
Si a esto tratamos de pasarlo en limpio, en buen romance diríamos que simplemente los desplazados se la cortaban solos y no compartían los lineamientos de gestión de Gelmetti.
En realidad, el Ministerio de Educación está totalmente atomizado. Gelmetti nunca logró conformar un equipo de trabajo y mucho menos marcar un norte a la gestión. Acá y a decir de fuentes seguras, las responsabilidades son compartidas; en primer lugar la propia Florencia Gelmetti que nunca supo muy bien cuál era su función; por otro lado el equipo ministerial que ante las dudas de la ministra cada uno tomaba su rumbo.
Marchas y contramarchas fueron una mala costumbre que se acentuaba con el correr de los días.
Sacar funcionarios es relativamente fácil, lo complicado en lograr reemplazos que estén a la altura de las circunstancias.
Si hay algo que abunda en el gobierno de Eduardo Fellner y Guillermo Jenefes es la escasez, máxime a la hora de convocar a cuadros políticos y técnicos.
En realidad Gabriela Carabajal y Alberto Beguier no son los únicos renunciados, fuentes seguras confiaron a Jujuy al Momento que la ola de renuncias la encabezó la propia Gelmetti y a ella le siguió todo el gabinete.
Como no aparece alguien capaz de reemplazar a Gelmetti, en Casa de Gobierno resolvieron esperar una mejor oportunidad para darle el olivo a la ministra, mientras el resto de su gabinete se irá reemplazando a medida que aparezcan los voluntarios.
Por ahora está virtualmente confirmado que ante la escasez de cuadros, el primer mandatario apeló a la agenda de amigos de Germán Fellner, y a primera vista aparecieron dos; el primero es Hugo Carril, quien dejaría su rol de escudero de Adriana Magdaleno para trasladar sus petates a la cartera de educación. Al parecer, el versátil Carril pasaría a ocupar el lugar de Carabajal.
Mientras tanto para el sillón que dejó vacante Beguier se escuchó recurrentemente el apellido Llermanos, aunque no se puedo precisar a cuál de todos se referían.
Germán Fellner sería el indicado para reclutar a los nuevos funcionarios; de su agenda telefónica saldrían los nombres para la renovación total del gabinete educativo.
Al parecer la idea de Fellner y Jenefes sería la de dejar virtualmente rodeada a Gelmetti con funcionarios, demostrada lealtad a la causa aunque de dudosa pericia a la hora de gestionar.
Florencia Gelmetti convirtió al Ministerio de Educación en un verdadero despropósito, cometido que será agudizado con el desembarco de los Golden Boys, cuyo único mérito es el de ser amigos del inefable Germán Fellner.
En realidad, el Ministerio de Educación está totalmente atomizado. Gelmetti nunca logró conformar un equipo de trabajo y mucho menos marcar un norte a la gestión. Acá y a decir de fuentes seguras, las responsabilidades son compartidas; en primer lugar la propia Florencia Gelmetti que nunca supo muy bien cuál era su función; por otro lado el equipo ministerial que ante las dudas de la ministra cada uno tomaba su rumbo.
Marchas y contramarchas fueron una mala costumbre que se acentuaba con el correr de los días.
Sacar funcionarios es relativamente fácil, lo complicado en lograr reemplazos que estén a la altura de las circunstancias.
Si hay algo que abunda en el gobierno de Eduardo Fellner y Guillermo Jenefes es la escasez, máxime a la hora de convocar a cuadros políticos y técnicos.
En realidad Gabriela Carabajal y Alberto Beguier no son los únicos renunciados, fuentes seguras confiaron a Jujuy al Momento que la ola de renuncias la encabezó la propia Gelmetti y a ella le siguió todo el gabinete.
Como no aparece alguien capaz de reemplazar a Gelmetti, en Casa de Gobierno resolvieron esperar una mejor oportunidad para darle el olivo a la ministra, mientras el resto de su gabinete se irá reemplazando a medida que aparezcan los voluntarios.
Por ahora está virtualmente confirmado que ante la escasez de cuadros, el primer mandatario apeló a la agenda de amigos de Germán Fellner, y a primera vista aparecieron dos; el primero es Hugo Carril, quien dejaría su rol de escudero de Adriana Magdaleno para trasladar sus petates a la cartera de educación. Al parecer, el versátil Carril pasaría a ocupar el lugar de Carabajal.
Mientras tanto para el sillón que dejó vacante Beguier se escuchó recurrentemente el apellido Llermanos, aunque no se puedo precisar a cuál de todos se referían.
Germán Fellner sería el indicado para reclutar a los nuevos funcionarios; de su agenda telefónica saldrían los nombres para la renovación total del gabinete educativo.
Al parecer la idea de Fellner y Jenefes sería la de dejar virtualmente rodeada a Gelmetti con funcionarios, demostrada lealtad a la causa aunque de dudosa pericia a la hora de gestionar.
Florencia Gelmetti convirtió al Ministerio de Educación en un verdadero despropósito, cometido que será agudizado con el desembarco de los Golden Boys, cuyo único mérito es el de ser amigos del inefable Germán Fellner.

