Llegó el Nuncio Apostólico a Jujuy
La llegada del embajador del Papa en Argentina fue confirmada por el Padre Héctor Barrera: "ya está en Jujuy", aseguró y adelantó algunas de las actividades del Nuncio en su estadía en Jujuy, confirmando que "presidirá la Misa principal el domingo junto con Monseñor Cesar Daniel Fernández", dijo.
Monseñor Emil Paul Tscherring, nació en Unterems (Suiza) el 3 de febrero de 1947. Fue ordenado sacerdote el 11 de abril de 1974, e incardinado en la diócesis suiza de Sion.
Obtuvo el título de doctor en Derecho Canónico y entró en el Servicio Diplomático de la Santa Sede el 1º de abril de 1978, prestando sus servicios sucesivamente en las representaciones pontificias de Uganda, Corea, Bangladesh, y en la Secretaría de Estado de la Santa Sede.
El 4 de mayo de 1996 el beato Juan Pablo II lo nombró arzobispo titular de Voli y lo designó nuncio apostólico en Burundi. Recibió la ordenación episcopal el 27 de junio de 1996.
El 8 de julio de 2000 el Santo Padre lo designó nuncio apostólico en Trinidad y Tobago, Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Dominica, Jamaica, Grenada, Guyana, Surinam, San Cristóbal y Nevis, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, y delegado apostólico en las Antillas.
El 22 de mayo de 2004 fue designado nuncio apostólico en Corea, y un mes después, el 17 de junio, también en Mongolia.
El 9 de enero de 2012 fue
nombrado Nuncio Apostólico en la Argentina. Se presentó ante los fieles
católicos en la catedral de Buenos Aires el 5 de marzo de 2012 y expuso sus
credenciales el 10 de abril de 2012.
Monseñor Tscherrig es el 12º nuncio apostólico en la Argentina y el 17º
representante pontificio, ya que antes de 1916, año en que llegó el primer
Nuncio al país, hubo tres delegados apostólicos y dos internuncios.
El Nuncio apostólico tiene una función intra eclesial y una función diplomática.
La primera consiste en informar, de modo estable y objetivo, a la Santa Sede, sobre las condiciones de las comunidades a las que haya sido enviado.
La segunda tiene por objeto promover y favorecer las relaciones entre la Santa Sede y el Estado ante el que ha sido acreditado.