La salud en "terapia intensiva"
Se agrava la crisis en la salud y no hay repuestas desde el Gobierno de la provincia. En el Pablo Soria, además de la falta de profesionales médicos, no hay camas para atender a la demanda.
La falta de médicos en los hospitales; la renuncia de profesionales por malos sueldos y de directivos, por no ser escuchados; la ausencia de políticas de salud; la falta de camas en el principal nosocomio jujeño y la aparente indiferencia del Estado provincial, son signos de que la salud se encuentra “en terapia intensiva” y necesita la atención urgente del gobierno provincial.
Esta crisis no sólo se siente en la ciudad capital, sino en todo el interior y se podría ir agravando en el transcurso de los días si no se adoptan medidas urgentes desde el gobierno de la Provincia y desde Ministerio de Salud.
La errática política en materia de salud del gobernador Eduardo Fellner, llevó a este estado a un sistema que debería ser “prioridad” atendiendo a los numerosos accidentes de tránsitos y situaciones de violencia que se viven en toda la provincia.
En el Pablo Soria, el principal problema no es solamente la falta de médicos traumatólogos y de otros especialistas para cubrir las guardias mínimas, también lo es la falta de camas para la internación de pacientes.
Los pocos médicos, la mayoría residentes con escasa práctica en salud y enfermeros que trabajan allí, sufren la falta lugares o espacios para contener a los centenares de accidentados y enfermos que llegan a ese centro de salud, no solamente durante los fines de semana, sino todo el mes.
Impresiona ver cómo pacientes con diferentes patologías, a veces permanecen horas y horas con fuertes dolores acostados en una camilla, esperando un turno para que puedan ser internados en una sala común o en terapia intensiva.
La realidad del Pablo Soria es dramática y basta con pasar un día en guardia y convivir no sólo con el dolor de los pacientes, sino también de todo el personal médico y de enfermería que sufren por la impotencia de no poder brindarles alivio a sus pacientes.
Esta situación se viene viviendo desde hace muchos tiempo, no es de ahora, y su ex director, el Dr. Camilo Nebhen lo hizo notar en varias oportunidades, pero nunca recibió repuesta concreta, salvo aquella de esperar a que se termine de construir la maternidad en el edificio donde funcionaba antiguamente el Hospital de Niño y trasladar allí este sector que actualmente funciona en el Soria.
De concretarse, recién entonces el hospital dispondría de espacio adecuado para habilitar nuevas salas de internación. Pero mientras tanto, los pacientes deberán seguir aguardando en los pasillos de guardia, una camilla de ambulancia.
En la semana se conoció la renuncia del Director y Sub Director del Hospital “Oscar Orías” de la ciudad de Libertador General San Martín los doctores Roberto Maizal y Enrique Beznerra por las mismas razones por las que dimitió Nebhen en el Pablo Soria: la falta de profesionales médicos.
Desde el Ministerio de Salud nunca se escucharon los reclamos de los directivos. Los profesionales debieran renunciar a sus cargos no sólo por la imposibilidad de solucionar esta situación, sino también por la presión y las constantes quejas de los vecinos de esa ciudad.
La falta de profesionales médicos ya es una situación que escapa a los directivos de los hospitales, porque la política de salud de la provincia está mal encaminada, más allá de que haya buenas intensiones de los profesionales de brindarse por su profesión. Todos necesitan vivir dignamente y con un sueldo que les ayude a subsistir de acuerdo a su profesión y nivel de vida.
El ex director del nosocomio ledesmense el Dr. Roberto Maizel fue candidato a Intendente en las últimas elecciones por una sector político del Partido Justicialista y es un activo militante, y ni aún así pudo hace que alguien el Ministerio de Salud escuchara sus constantes quejas.
Libertador General San Martín es una de las localidades de mayor crecimiento de los últimos tiempos. Ya sufrió crisis en el sistema habitacional que se tradujo en la muerte de tres personas.
El agravamiento del sistema de salud en esta ciudad, puede traer peores consecuencias ya que trasladar a una víctima de urgencia a la ciudad capital, donde también están saturados los hospitales, no garantiza ninguna atención.
Con la renuncia de los directivos del Hospital Oscar Orías y anteriormente de Nebhen en el Soria, es necesario tomar medidas urgentes en el sistema de salud actualmente colapsado, en terapia intensiva y al borde de estallar.
Es fundamental que el gobernador de la Provincia, Eduardo Fellner, empiece a atender a la salud como una problemática que está en crisis. Que la Cámara de Diputados y los legisladores oficialistas dejen de ser obsecuentes con un sistema de gobierno que demostró no tener políticas de salud y se dicten las normas necesarias para ayudar a superar esta crisis.
En el transcurso de la semana se conocería nuevas renuncias de directivos hospitalarios, se anticipa desde los sectores gremiales, porque la crisis de la salud afecta a toda la provincia, como un virus que se va incubando y en un instante termina por matar a todo un sistema.

