Jujuy

La Policía reconoce que no puede hacer frente a la inseguridad en Azopardo

Robos, asaltos, muertes, delincuencia de todo tipo, conforman la angustiante realidad que viven los vecinos del barrio San Francisco de Alava, conocido popularmente como Azopardo.

“Este barrio siempre ha sido tildado como peligroso. Los vecinos siempre somos víctimas de robos y últimamente han estado entrando a las casas a robar, aun estando nosotros adentro, con el peligro que eso implica. Lo que rebalsó el vaso, por lo que los vecinos nos convocamos, es que el domingo de carnaval a la madrugada han entrado a la casa de una vecina y le han querido robar y la han violado”, dijo una de las habitantes del sector a Canal 2.

Otra de las vecinas contó que el sábado 7 de febrero a la madrugada, un desconocido quiso ingresar a su domicilio por una ventana. Por suerte los gritos del matrimonio pusieron al delincuente en fuga, pero igual debieron vivir una situación desagradable y de tensión.

Los testimonios en este sentido se repitieron una y otra vez. En algunos casos los vecinos denunciaron el consumo de drogas en el sector, lo que causa temor a los mayores porque sus niños juegan en la calle. Una mujer se mostró angustiada por la violación de una joven y pidió “encarecidamente” que la policía los ayude.  

Se trata de gente de trabajo, con familias, cuyo único pecado es contar con escasos recursos, que sufre el desborde de la delincuencia en la zona y la incapacidad del Estado para garantizar un mínimo nivel de seguridad.

Hartos de esta situación, los vecinos decidieron transmitir su angustia en forma personal a las autoridades de la Comisaría Sexta, quienes tienen a su cargo el cuidado de parte de la jurisdicción.

Lejos de escapar a la queja popular, los comisarios se hicieron cargo de la situación, e intentaron esbozar algún tipo de explicación a los vecinos.

El resultado fue una patética escena, en donde discutían pobres contra pobres: la gente atormentada por los delincuentes, y los uniformados reconociendo penosamente el hecho de estar atados de pies y manos.

Desde la Policía se dijo a los vecinos que lamentablemente la falta de efectivos impide atender toda la jurisdicción como ello se merecen.


En una imagen que debería darle vergüenza tanto a la cúpula policial como al secretario de Seguridad, Jorge Zurueta. Uno de los uniformados reconoció inclusive que ellos mismos temen por la seguridad de sus familias.

Hasta hoy, la respuesta del histriónico funcionario, fue acudir a reuniones en donde elige confrontar con los vecinos que sufren la palidez de su gestión.

¿Podrá el Gobierno reaccionar ante el avance del delito y proteger a los ciudadanos?