La pobreza, el objetivo de fondo
Según un estudio privado que los funcionarios manejan en Casa de Gobierno, un porcentaje cercano al 50% de las familias de Jujuy no llega a fin de mes.
Los ingresos que producen no les alcanzan para adquirir la suficiente cantidad de elementos para acceder a una vida digna, con una buena alimentación, transporte, acceso a la tecnología y una vivienda con condiciones de salubridad aceptables.
El interior profundo de Jujuy es la zona más afectada, donde hay pueblos enteros que no tienen cloacas ni agua potable. Una situación difícil de concebir para un ciudadano que vive en regiones urbanas, en pleno siglo XXI. Sin embargo, sucede.
El problema es que durante años la pobreza en Jujuy ni siquiera se midió con rigor científico.
Mientras en el país las cifras se ocultaban, en Jujuy ni siquiera se elaboraban. Hoy nadie sabe a ciencia cierta cuántas personas están bajo la línea de la pobreza en un distrito que no llega al millón de habitantes.
Ese combo de atraso y decadencia, que es caldo de cultivo para cualquier crisis o estallido social, es el objetivo de fondo que persiguen todos los proyectos de desarrollo.
La ya célebre intención de “cambiar la matriz productiva” encuentra su explicación allí. El tabaco, el azúcar y la minería son las actividades económicas que generaron riquezas en Jujuy desde hace dos siglos, pero hoy son insuficientes e inequitativas. Es imprescindible desarrollar otras actividades.
El turismo es una promesa incipiente desde hace años, aunque nunca alcanzó su etapa de madurez.
La energía solar es la gran apuesta de la actual gestión.
Mientras, la necesidad de ordenar las cuentas públicas es una obligación. Según Morales, hay señales que permiten ver un avance hacia ese camino.
Todo, forma parte de una estrategia integral, que tiene como meta sacar a Jujuy del subdesarrollo.
Una generación entera espera que, por una vez, las buenas intenciones puedan traducirse en hechos reales.