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La mayoría de los delitos en Jujuy son cometidos por adultos de 27 a 40 años

El Director General de Seguridad, Manuel Vargas, derribó el mito de la preponderancia de menores o adolescentes en el mapa delictivo provincial y manifestó su preocupación por una franja etaria central de la población activa. Además, analizó el impacto de las nuevas herramientas tecnológicas de prevención.

  • Seguridad advirtió sobre la franja etaria de delincuentes en la provincia de Jujuy.
  • El Director General, Manuel Vargas, señaló que son adultos en edad laboral de entre 27 a 40 años.
  • Además, se expresó sobre el tótem de seguridad y la situación en las cárceles y comisarías.

En el debate público sobre la inseguridad, suele instalarse de manera recurrente la idea de que la delincuencia está mayoritariamente ligada a sectores juveniles o adolescentes. Sin embargo, las estadísticas y los análisis internos de los despachos oficiales comienzan a trazar un diagnóstico sensiblemente diferente.

En una entrevista reciente con nuestro medio, el Director General de Seguridad de la provincia, Manuel Vargas, reveló un dato que rompe con el prejuicio generalizado: la mayor preocupación de su área no radica en los menores de edad, sino en adultos que se encuentran en plena edad laboral.

"Tenemos registrado que en la mayoría de los casos y es algo que me preocupa, es el tema de la edad. Esa franja de edad que va desde los 27 a los 40 años, que están como responsables de algunos hechos delictuosos", precisó Vargas, basándose en los registros y el análisis de la oficina que conduce.

Este señalamiento modifica los ejes del diagnóstico social de la problemática. Ya no se trata únicamente de un problema de contención temprana o de vulnerabilidad escolar, sino de una población madura que incurre en conductas delictivas de distintas características, lo que abre interrogantes sobre los factores socioeconómicos y de reincidencia que operan sobre este sector de la sociedad.

El interior: operativos en "puntos calientes"

La problemática de la seguridad no se distribuye de manera uniforme, y las localidades del interior provincial demandan una atención constante. Al ser consultado sobre la situación en las Unidades Regionales 2 (San Pedro) y 4 (Libertador General San Martín), catalogadas frecuentemente como zonas de alta conflictividad, el funcionario detalló las estrategias que se vienen implementando desde el Ministerio de Seguridad.

Según Vargas, se están coordinando reuniones periódicas con los jefes de las mencionadas regionales para sostener operativos de saturación bajo la modalidad de "cuadrantes y cuadrículas", asignando un jefe responsable por cada sector. Si bien reconoció que la dotación no es masiva, destacó que "se reforzó también con entrega de vehículos nuevos y motos nuevas" para apuntalar el patrullaje preventivo en las zonas críticas.

Pese a los esfuerzos y el despliegue logístico, el funcionario admitió las limitaciones estructurales a las que se enfrenta la fuerza de manera cotidiana ante la demanda comunitaria: "Tratamos desde las distintas regionales de buscar la manera de concienciar a la sociedad, de buscar colaboración, de trabajar en conjunto, pero a veces no nos damos abasto".

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Foto: Director General de Seguridad de la provincia, Manuel Vargas.

Prevención tecnológica: el efecto de los tótems de seguridad

En paralelo al debate sobre los perfiles de quienes delinquen, la gestión de la seguridad urbana apuesta a la incorporación de tecnología. Uno de los puntos evaluados por el Director General fue el funcionamiento del tótem de seguridad instalado sobre la calle Dorrego, en la zona de la vieja terminal de ómnibus de la capital jujeña.

A pesar de tratarse de una prueba piloto que suele estar expuesta al vandalismo o al uso indebido por falsas alarmas, el balance preliminar arroja resultados llamativos:

  • Cero activaciones: Hasta el momento, el centro de monitoreo no registra ingresos por pedidos de auxilio reales ni alertas falsas mediante el botón de pánico.
  • Sin vandalismo: A diferencia de lo que ocurre habitualmente con otros dispositivos urbanos, como las cámaras de videovigilancia que suelen ser atacadas, el tótem de la calle Dorrego no ha sufrido agresiones físicas.
  • Efecto disuasivo comprobado: Para las autoridades, la falta de activación no es un indicador de ineficacia, sino todo lo contrario. Vargas aseguró que está documentado que se aminoraron los hechos en ese lugar por la sola presencia y ubicación del equipo informático.

Este rendimiento positivo ha llevado a las autoridades a planificar la adquisición de nuevos dispositivos. El objetivo del Ministerio es replicar la experiencia e implementarlos en otros sectores de alta densidad y complejidad delictiva, mencionando explícitamente a la zona de Alto Comedero como el próximo destino en análisis.

Embed - Según el gobierno, el tótem de seguridad redujo los delitos en la zona de la vieja temrinal

Comisarías desbordadas y cárceles en los papeles

La contracara del patrullaje y la tecnología disuasiva es el colapso del sistema de encierro. Al ser consultado sobre las demoradas obras de infraestructura para desalojar a los presos de las comisarías, Vargas fue tajante y admitió que, fuera de la cárcel de Chalicán, no hay obras concretas en marcha.

"Hay pedidos desde el Servicio Penitenciario para construir o modificar lugares de contención, pero está todo en proyecto", reconoció el funcionario. Mientras los planes habitacionales para los internos siguen cajoneados, las comisarías de barrio deben absorber la presión diaria de albergar a los nuevos detenidos que ingresan por las fiscalías, transformando dependencias transitorias en cárceles definitivas por la falta de espacio en los penales de la provincia.