La Esperanza: Los azucareros y un corte de ruta inoportuno
Los problemas en el ingenio azucarero del departamento San Pedro son crónicos, se arrastran desde hace prácticamente dos décadas.
Sin embargo esta semana, tuvieron un costado muy particular, polémico y hasta repudiable.
Mientras toda la provincia y buena parte del país se conmovía con el desastre que provocó la naturaleza en tres pueblos de la quebrada, que fueron arrasados por un alud, el sindicato que representa a los trabajadores azucareros tomó una polémica decisión: argumentando el retraso en algunos días de los sueldos del mes de diciembre, decidieron cortar rutas y sumar caos al caos, demostrando nula solidaridad con lo que estaba pasando en el norte jujeño.
El corte de las rutas 34 y 56 se había planificado para el día martes, el mismo en el que se produjo el trágico alud.
Pese a ello, cuando ya toda la región tomaba conciencia de lo que ocurría en el norte y las dimensiones de la catástrofe, de forma insólita los azucareros decidieron mirarse al ombligo nuevamente y salir los días miércoles y jueves a las rutas.
Este gesto recibió la condena de algún sector de la sociedad y del gobernador Gerardo Morales, quien convocó a una conferencia de prensa para repudiar la medida de fuerza.
La situación en el ingenio La Esperanza es compleja.
Su quiebra a fines de la década de los noventa fue el disparador de una crisis profunda para todo un pueblo, pero también la oportunidad de negocios para cientos de oportunistas que se enriquecieron durante todos estos años con la agonía de la empresa y la angustia de sus trabajadores.
El gobierno, con muchísimos problemas, intenta poner en marcha un plan para la recuperación definitiva de una empresa que se ha convertido en símbolo de la corrupción y el estancamiento de la economía.
En términos sencillos, se busca reducir los costos y optimizar el funcionamiento para que una inversión privada ponga en marcha un polo productivo que multiplique la producción y los puestos de trabajo.
Sin embargo, el sindicato se opone a la drástica reducción de personal necesaria para llevar adelante esta idea.
Así se llegó a la medida de fuerza de esta semana.
Sin embargo, luego de dos décadas de conflicto y un trabajo emprendido para la recuperación de la empresa, los cortes de ruta parecieron desmedidos.
Sobre todo, en medio de un desastre que miles de jujeños estaban sufriendo a pocos kilómetros del lugar.

