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La crisis del sistema de salud en Jujuy, otro “regalito” de Fellner

Son numerosos los pueblos de la provincia donde no hay centros de salud, no hay médicos, no hay ambulancias y las emergencias terminan en desgracias por las grandes distancias que se debe recorrer para encontrar auxilio. En 17 años de gobierno, Fellner no pudo solucionarlo.

El fin de la hegemonía de Eduardo Fellner en el poder de la provincia de Jujuy genera enormes expectativas en áreas que se encontraban hundidas en el abandono. La salud en el interior de la provincia es una de ellas.

A pesar de las estrategias de comunicación utilizadas por el Gobierno para presentar al sistema de salud como un motivo de orgullo para los jujeños, cientos de personas en la Puna, Quebrada, Valles y Yungas padecen desde hace décadas los mismos problemas.

Son numerosos los pueblos donde no hay centros de salud, no hay médicos, los agentes sanitarios llegan pero sin soluciones a los problemas reales de la población, no hay ambulancias y las emergencias generalmente terminan en desgracias por las grandes distancias que la gente debe recorrer obligadamente para encontrar auxilio.



En la localidad de Tumbaya, a tan sólo 45 kilómetros de la capital, la gente sufre el abandono del Estado. La construcción de un centro de salud fue prometida en el año 2007 por el Gobierno de la provincia. Sin embargo, hasta hoy es una deuda pendiente.

Casos como el de Tumbaya se multiplican y abarcan a la mayoría de los pueblos en el norte de la provincia. Se trata de un sistema de salud que discrimina entre ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda, según su cercanía con San Salvador de Jujuy.

Pasaron 17 años de administración fellnerista y junto con la década en que llegó a la provincia la mayor cantidad de recursos de toda la historia. Pero el injusto esquema de salud no pudo modificarse. Será parte de la herencia y el desafío de un nuevo gobierno.