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Jujuy camino a la "inmunidad de rebaño"

Lo advierte el infectólogo Carlos Remondegui, de larga trayectoria en la provincia, a partir del análisis de cinco ciudades. Críticas a la gestión Morales.

  • Análisis médico de la pandemia en Jujuy, por fuera del COE.
  • Luego de picos y saturación del sistema, se observan mesetas.
  • Los contagios podrían haber alcanzado al 20% de la población.

La pandemia de coronavirus empieza a encontrar señales de relajación en algunas ciudades, luego de picos que saturaron al sistema de salud y condujeron a la provincia a ubicarse como la tercera con mayor cantidad de muertes, sólo detrás del Área Metropolitana de Buenos Aires.

El dato no fue expuesto por los reportes del Comité Operativo de Emergencia (COE), si no por el seguimiento del médico infectólogo Carlos Remondegui, quien analizó el comportamiento de la pandemia en las cinco ciudades dónde impactó primero la enfermedad sobrecargando Unidades de Terapia Intensiva (UTI): Libertador General San Martín, Fraile Pintado, San Pedro, Perico y San Salvador de Jujuy.

Según el epidemiólogo, hay un fenómeno que se repite: cuando la curva de casos alcanza los 1.700 contagios por cada 100.000 habitantes, se observa una meseta para luego iniciar un leve descenso.

“Esto está basado en los datos del COE, que a pesar de ser limitados fueron siempre regulares y sirven para extrapolar”, indicó el epidemiólogo, quien además, aclara, sostiene un diálogo constante con los colegas “que están en la trinchera”.

¿Cuál es la explicación de este fenómeno? “En las cinco ciudades, si uno extrapola que Ledesma tuvo cerca de 2.000 casos y San Pedro algo parecido, multiplicado por 10 como ya se habla en el ámbito científico (que corresponde proyectar), estamos hablando de 20 mil personas contagiadas, eso equivale al 25 o 30% de cada ciudad con su población”, explica el médico.

Ese porcentaje de población contagiada sería lo que permite que la circulación del virus disminuya su velocidad, de acuerdo al análisis del especialista. “De alguna manera coincide con algo de la literatura científica que indica que, aparentemente, el efecto rebaño de la primera hora está en esos porcentajes”.

“Esa sería una posible explicación, el primer escudo de gente que se ha infectado, y coincide con los valores de la curva cercana a los 1.700 por 100.000 habitantes”, reitera Remondegui, quien al mismo tiempo remarca la necesidad de prudencia. “Hay que revisar todas las prácticas, epidemiológicas, estadísticas, comunicacionales sobre todo, de transparencia, asistenciales, la provisión de insumos, recursos humanos, corregir todos los errores y situaciones insuficientes para aguantar el golpe que se va a centralizar”, advierte, mirando el camino que aún le resta por recorrer al mayor centro urbano de la provincia, San Salvador de Jujuy.

Ese recorrido hasta la meseta, para la Capital, podría extenderse hasta 2 semanas. “Van a seguir habiendo casos”, remarca el profesional.

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Carlos Remondegui, médico infectólogo del hospital San Roque, en San Salvador de Jujuy.

Carlos Remondegui, médico infectólogo del hospital San Roque, en San Salvador de Jujuy.

Críticas al COE y reclamo “por una conducción científica”

Carlos Remondegui es un referente del Hospital San Roque, el mayor centro de enfermedades infectocontagiosas de Jujuy, desde hace tres décadas, en las que la provincia enfrentó epidemias como dengue, cólera, hanta virus, leishmaniosis, psitacosis, entre otras patologías y endemias que el sistema local pudo controlar.

Desde el mes de marzo, fue uno de los primeros en señalar errores estratégicos en el armado que dispuso el gobernador Gerardo Morales para capitanear la crisis derivada de la pandemia de COVID 19.

“Hemos tenido 70 días sin COVID, al inicio se han perdido oportunidades para tener buenas alianzas y trabajar en equipo, la famosa alianza entre la bata y la corbata faltó desde el inicio; tampoco hubo un consenso de gente con experiencia para tomar decisiones con menos errores”, se lamenta. “Nadie dice que estas cosas se hagan sin cometer errores, pero sí se hacen con mejor criterio, con un conocimiento multidisciplinario, con consenso de gente que conoce el tema, abordándolo integralmente”, añade.

En el lamento profesional, aparece una posible respuesta a la pregunta que se multiplicó por todo el país, cuando Jujuy evidenciaba ese cambio drástico en el que pasó de mostrarse como un modelo sanitario a un estado caótico en áreas del sistema de salud. “Todo ese tiempo se perdió, estaba el gobierno contento, triunfalista y exitista cuando no había casos, lamentablemente la situación nos puso con la cara de frente a la realidad. La gente se pregunta entonces para qué sirvieron esos meses”.

“Sabíamos que esto iba a comprometer casi al 10 o al 20% de la población, y que cierta cantidad iba a requerir internación, cierta cantidad internación en Unidades de Terapia Intensiva, y respiradores. Todo eso era una ecuación, se podían tener los números concretos para no decir hoy que nos faltan las camas”, repasa.

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“Hoy lo que tenemos para hacer es revisar todas las prácticas que se han hecho mal, desde la comunicación, desde lo epidemiológico, la logística, el traslado de enfermos, desde lo asistencial, los tratamientos, tratar de optimizar lo que se viene haciendo y a la vez tener equipo médico para la internación de los pacientes con amenaza de vida”, insiste.

El punto de análisis de Remondegui pone la mirada en conglomerados urbanos y el comportamiento de la enfermedad en ellos sale natural en el médico. De allí surge una posible recomendación. “No sería racional cerrar toda la provincia. Si se puede plantear en barrios o lugares de San Salvador de Jujuy, sobre todo para aminorar y dar un respiro al sistema y que las personas tengan camas de terapia cuando lo necesitan”.

Con ciudades que parecen haber encontrado mesetas, el recorrido final parece situarse en la Capital.

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