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Insólito: Crece la inseguridad pero hay más policías detenidos

Ante la falta de una política de seguridad, se abre paso el descontrol en la Policía de Jujuy.

Los escándalos en la institución encargada de velar por la seguridad de los jujeños se van acumulando semana a semana.

Sólo en los últimos meses, cinco hechos de una enorme gravedad institucional quedaron al desnudo, sin que ninguna autoridad dentro del Gobierno brinde una mínima explicación.

                                                         


En noviembre de 2014, la Justicia Federal ordenó el allanamiento de la Unidad Regional VII, perteneciente a la Policía de la Provincia, por una supuesta complicidad con los delitos de trata de persona, prostitución y el encubrimiento de un homicidio.

Una semana más tarde, siete agentes de la Seccional 56 de Alto Comedero, fueron sorprendidos en estado de ebriedad mientras cumplían sus funciones.

El 30 de abril de este año, el escándalo estalló en la Brigada de  Investigaciones. Allí detuvieron al jefe de la división robos y hurtos, precisamente por robar y quedarse con los elementos que la fuerza provincial secuestraba  en distintos allanamientos.

El servicio penitenciario de la provincia es otra institución rodeada de sospechas.

En marzo, otro allanamiento se produjo en el Penal de Barrio Gorriti, en el marco de una investigación por estafas telefónicas. Antes, la unidad carcelaria había sido noticia a raíz del puntazo recibido por uno de sus agentes, hecho que dejó al descubierto el manejo de armas de parte de los presos dentro del penal.

La última novedad llega desde la ciudad histórica de Humahuaca. Allí, los mismos jefes que habían sido designados, hace menos de dos meses con el objetivo de reforzar la seguridad de los humahuaqueños, fueron descubiertos en pleno jolgorio, junto a sus subalternos, consumiendo bebidas alcohólicas, en un evidente estado de ebriedad.

Frente a este sombrío panorama, el Gobierno habla de una supuesta depuración dentro de la Policía de la Provincia.

Sin embargo, la realidad indica que son los escándalos los que estallan cíclicamente sin que las autoridades políticas los puedan dominar.

Mientras esto pasa, la sociedad observa, azorada, cómo la delincuencia avanza.

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