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Fiestas privadas: un fenómeno que sale a la luz como consecuencia de una tragedia

La sociedad jujeña se conmocionó el sábado por la mañana.Una adolescente, de 17 años de edad, alumna de 5to año en el Colegio Nuestra Señora del Huerto, perdió la vida, producto de una bronco aspiración, cuando formaba parte de una fiesta privada organizada en una casa quinta ubicada en San Pablo de Reyes.

Casi un centenar de adolescentes formaron parte de la fiesta. Todas las versiones coinciden en que el desmedido consumo de alcohol por parte de los menores, incluida la víctima, resultó clave en el fatal desenlace.

A dos días del hecho, todavía nadie explicó con certeza cómo fue organizado el encuentro y porque se creó un ámbito propicio para el descontrol de los menores.

Se sabe que el evento fue promocionado a lo largo de la semana. Los chicos se disponían a celebrar Halloween y el cumpleaños de algunos de los participantes.

En su mayoría eran alumnos de 4to y 5to año del Colegio Nuestra Señora del Huerto. En el lugar se encontraban además 5 personas mayores de edad. Se desconoce hasta el momento cuál es el rol que ellos cumplieron.

Pero la tragedia desnuda un fenómeno que viene ocurriendo desde hace tiempo.

Un sector de los adolescentes de clase media parecen haber reemplazado la concurrencia a los boliches por el encuentro en casas quinta en las afueras de la ciudad.

Allí, en lugares retirados, en instalaciones coquetas y confortables, pueden extender el jolgorio sin límites de horarios y restricciones de seguridad.

En algunas ocasiones son improvisados empresarios los que organizan los eventos, mientras que en otras los mismos adolescentes, con la ayuda de sus padres, logran obtener los recursos y firmar los contratos para arrendar los lugares.

Sin embargo, se trata de una moda que engendró una trampa mortal.

Las viviendas lejos están de reunir condiciones de seguridad mínima para albergar a grandes grupos de personas. El consumo de alcohol y otras sustancias es casi como una situación aceptada, pese a que los menores tienen prohibida la ingesta.

Cuando la ausencia de personas adultas se evidente, los chicos parecen no tener límites.

Lamentablemente, el fenómeno se ha instalado y hoy se hace visible como producto de una tragedia.