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¿Existió la Estrella de Belén?

No falta en ningún arbolito o pesebre. Durante siglos, se buscó explicar el fenómeno de la luz que guió a los Reyes Magos hasta el niño Jesús. En Jujuy al Momento , te contamos las versiones más aceptadas.

Cuando llega Navidad, todo el mundo se dispone a engalanar sus casas y uno de los elementos que no falta casi nunca es la Estrella de Navidad. ¿Existió verdaderamente?

Desde hace más de diez siglos, se ha tratado de dar una explicación razonable a esta incógnita. Se han encontrado escritos que hablan de ella que datan del siglo X y pinturas claramente motivadas por esta polémica, como la obra de Giotto, la Adoración de los Reyes Magos, del siglo XIV.

En la Biblia, el único que menciona la estrella de Belén, es Mateo, de la misma manera que es el único evangelio que menciona a los Magos. Mateo dice que la estrella precedía a los reyes magos hasta que se detuvo encima del lugar donde estaba el niño Jesús.

Ya en la antigüedad se defendía a la estrella como verdadera. El teólogo Orígenes (c. 185-253) decía que estaba próxima a la naturaleza de los cometas. Luego, muchas hipótesis aparecieron para explicar el "milagro de la estrella de Belén", tratándolo como un fenómeno astronómico real.

En la era científica, unas hipótesis apuntaron al brillante planeta Venus, pero este planeta ya era conocido en aquellos tiempos, difícilmente pudo ser tomado como algo extraordinario. Otros señalan el paso de un cometa, concretamente del Halley, pero éste ya había transitado por nuestro sistema solar el año 11 a.C., bastante antes del nacimiento de Cristo. Los hay también que atribuyen la "estrella" a una supernova (explosión de un sol cuya brillante luz puede verse durante meses, incluso de día), pero no hay registros históricos de esa época al respecto pese a que si lo hay de novas observadas en el 135 a. C. y el 173 d. C.

La opinión más razonable y aceptada por su importante rigor científico es la propuso el eminente astrónomo Johanes Kepler en 1606.

Para Kepler, la estrella de los magos no fue otra cosa que la rara triple conjunción de la Tierra con los planetas Júpiter y Saturno, estando el Sol pasando por Piscis. En esta conjunción los planetas se ven como uno solo, los que los hace una luz muy brillante. Los cálculos de Kepler determinaron que la conjunción se dio en el año 7 a. C., lo que resulta compatible con las fechas asignadas al nacimiento de Jesús.

Un evento como este se dio en 1940-41 y no se volverá a dar hasta el 2198. Kepler conocía los comentarios que sobre el profeta Daniel había escrito en 1497 Arbabanel, un sabio judío. Según Arbabanel la conjunción de Saturno y Júpiter en la constelación de Pisis había tenido lugar con el nacimiento de Moisés, y tendría lugar otra vez cuando naciera el Mesías.
Arbabanel creía que la liberación traída por el Mesías se efectuaría de acuerdo con el versículo de la Biblia que dice "Y de Jacob se levantará una estrella y de Israel surgirá un cetro." (24, 17 Números)

Tal vez el redactor del evangelio según Mateo no hizo más que aprovechar, con intención mítica, el suceso cósmico.

Otra teoría apunta a lo que indican astrónomos chinos, que detectaron una aparición de un "po-hsing", que es un cometa sin cola o una estrella que aumenta de brillo de manera súbita, lo que llamamos una nova. Este objeto, también se menciona en las crónicas coreanas, que nos dicen que fue visible durante 70 días como mínimo.

La explicación mas simple consiste naturalmente en creer que Dios creo una estrella que guiase a los Reyes Magos y una vez cumplida su misión desapareciera tan rápida y misteriosamente como había sido creada. Pero Dios usa muchas veces para sus milagros las causas naturales, y el milagro consiste en que estas se realicen en el momento y lugar justos.

En conclusión, los dos fenómenos que explicarían con garantías el acontecimiento de la estrella de Belén son la triple conjunción de Marte, Júpiter y Saturno, indicada por Kepler o bien una nova observada por los chinos en el año 5 a.C

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