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Empresa jujeña conformó el 100% de su personal con personas sordas

Se trata de un lavadero en el barrio Ciudad de Nieva que contrató a personas con deficiencia auditiva. La iniciativa fue propuesta por la Fundación “Alas del Alma” y promete extenderse a otras empresas.

Son muchas las razones por las que una empresa decide contratar a una persona sorda, de todas ellas, la más importante, es porque reúne las aptitudes y actitudes necesarias para desarrollar las funciones por las que va a ser empleada. Sin embargo, para que esta premisa fundamental pueda llegar a darse, es necesario, no solo la capacitación profesional imprescindible que deben hacer las persona sordas, se requiere también eliminar y trasformar ciertas barreras en las empresas y en la sociedad.

Todavía existen barreras sociales a salvar que impiden la plena integración de las personas sordas en el mercado de trabajo, entre ellas, la creencia de que no van a adaptarse a los procesos de las organizaciones, que va a ser difícil la comunicación entre compañeros, o que la organización no está preparada para ello. A estas hay que añadirles las relacionadas con el desconocimiento sobre las barreras de comunicación y las formas de gestionarlas. Para eliminar todas estas barreras, las sociales y las comunicativas, es necesario un asesoramiento especializado y un acompañamiento profesional durante el proceso de inclusión.

Lavadero San Marino es una empresa jujeña que ha decidido darle lugar a personas sordas entre su personal, habiendo incorporado el 100 por ciento de su personal con personas con discapacidad auditiva.

La Fundación “Alas del Alma” fue la impulsora de esta novedosa movida que promete extenderse a otras empresas para incluir a personas sordas.

La profesora Angélica Gareca, de la Fundación Alas del Alma, comentó a Saludarte por Radio 2 de qué se trata esta iniciativa manifestando que “la fundación le hizo una convocatoria en el mes de diciembre a todas las empresas que deseen contratar a personas sordas en los puestos de trabajo que las mismas ofrezcan. El contrato tiene que ser con las mismas condiciones laborales que una persona oyente”.

“Esta convocatoria se reitera todas las semanas y tuvimos mucho éxito, porque esperamos que vengan muchas empresas más, con una empresa nueva de la provincia que es la empresa San Marino, es un lavadero de autos, que después de varias gestiones entre la fundación y los socios de la empresa, logramos que el personal completo de la empresa que está iniciando sean personas sordas”.

“Estas personas sordas entraron con contratos laborales igualitarios que cualquier otra persona. La verdad que nosotros deseamos que las personas tengan trabajo real y genuino, no que la fundación le diga a un empresario que les pueda pagar 800, 1.000 ó 1.200 pesos, que para nosotros es desmerecer el trabajo de la persona con discapacidad, que tiene las mismas cualidades y las mismas capacidades que cualquier otra persona que es un laburante y que necesita el dinero y para eso trabaja”, señaló.



Además, Gareca explicó que se realizó una capacitación previa para las personas sordas que fueron incorporadas como empleados de la empresa: “durante el primer mes, junto con los socios de la empresa, nos dedicamos a capacitar en todo lo que refiere al trabajo que se iba a realizar. Durante la época de carnaval, los chicos tuvieron su práctica, un tiempo antes –las primera semanas de febrero- tuvimos las clases teóricas y ahora las clases prácticas y desde hace tres días están en el trabajo real, cumpliendo horario, ocho horas diarias, con todo lo que corresponde un contrato laboral, como ofrecen los ministerios de trabajo”.



En cuanto a la reacción de la gente que concurre al lavadero, Gareca indicó que “la realidad es que la gente se encuentra muy sorprendida, porque si bien hubo otros casos de personas trabajando con déficit auditivo, el valor que se le da en esta empresa a la persona trabajadora con trastorno auditivo es que todos los empleados que están trabajando son sordos y los socios se están ocupando en este momento de aprender lenguaje de señas”.

“Hicieron un gran equipo, por lo que el cliente que ingresa se encuentra muy sorprendido y muy bien atendido por el empleado que lo está atendiendo”.

“Los jujeños que quieran ir a este lavadero para colaborar con el éxito de la empresa pueden hacerlo en la calle Dinamarca esquina Ituzaingó del barrio Ciudad de Nieva, a una cuadra del barrio de los periodistas”, puntualizó.