Jujuy | Jujuy

El oscurantismo de la era Fellner va a la justicia

La gestión de Eduardo Fellner abandonó el poder el pasado 10 de diciembre con una característica marcada: el ocultamiento de la información. Denunciarán penalmente a ex funcionarios de la Dirección de Estadísticas por la destrucción de documentos históricos.   

Negar, omitir u ocultar los actos de gobierno, las gestiones realizadas y sobre todo, los recursos administrados, fue la marca que le impuso el ex gobernador a su gobierno. 

Sin embargo hubo un costado aún más prejuicioso y dañino para población jujeña: la destrucción de las series históricas de información estadísticas que en forma prolija había acumulado durante años el área encargada de relevar los datos técnicos para describir a la población local. 
La pauta la impuso el INDEC a nivel nacional. Al advertir que la compleja situación social quedaba expuesta con las mediciones de los técnicos, el kirchnerismo decidió destruir el sistema público de mediciones. 
Como buenos discípulos K, los funcionarios de Fellner decidieron hacer lo mismo. 
El desembarco de dos funcionarios fue clave para esta situación: Octavio Herrera, ex diputado y cuñado del gobernador, y Marcelo Genzel, hoy empleado del Tribunal de Cuentas de la Provincia. 
Al parecer, la no publicación de los datos relevados fue insuficiente para los emisarios de Fellner en la Dirección de Estadísticas. 
Según las nuevas autoridades, documentos históricos, algunos manuscritos de hasta un siglo de antigüedad fueron literalmente destruidos, quemados, tirados a la basura. 
Así lo manifiesta la actual directora de la Dirección Provincial de Planeamiento Estadísticas y Censos, Ana Juárez Orieta. 
-
El daño irreparable producido en el patrimonio estadístico de la provincia será motivo de una denuncia penal. Lo adelantó Juárez Orieta, al afirmar que los cuerpos legales del organismo se encuentran trabajando en la presentación, por vía administrativa y judicial. 
Pero lo real es que en medio de las innumerables sospechas de corrupción que pesan sobre la gestión que gobernó Jujuy durante casi dos décadas, se suman este daño incomprensible al patrimonio histórico de la provincia, cuyo valor es intangible, no se cuenta en bolsos de dinero o en alguna propiedad extraña de los funcionarios. 
En este caso el daño es injustificado e irreparable.