El gobierno y los municipios hicieron el primer balance del año
A 11 días de cumplir su primer año de gestión, el gobernador Gerardo Morales convocó a intendentes y comisionados municipales de las 60 jurisdicciones de la provincia para un encuentro abierto en el que se buscó poner en un mismo plano los problemas comunes al interior jujeño, olvidado durante años.
El carácter federal de la reunión sorprendió a los jefes comunales, que concurrieron con una agenda extensa al encuentro, que tuvo lugar en el hotel Altos de La Viña.
No son pocos los municipios que afrontan crisis institucionales graves.
Fraile Pintado sorprendió hace pocas semanas con la destitución de intendente, en medio de graves denuncias por corrupción.
Perico vive inmerso en una degradación política protagonizada por una gestión que padece problemas severos por su falta de transparencia y carece de legitimidad.
La dirigencia de la ciudad que mayor movimiento económico presenta en todo el interior, aparece envuelta en miserias que ofrecen permanentes papelones al resto de la provincia.
Maimará y Valle Grande son otras comunas en donde el poder político es tan cuestionado que sus conducciones se reducen a peleas entre grupos partidarios.
En ese marco, el gobierno intenta hacer a los intendentes partícipes de la normalización de las instituciones en Jujuy.
Tras 33 años ininterrumpidos de democracia, el interior de Jujuy alberga una pobreza estructural marcada.
Su gente se ve impedida en muchos pueblos de acceder a servicios esenciales, como agua potable y cloacas.
La producción acumula numerosos ejemplos de abandono.
En el medio, las disputas políticas se limitaron a la pelea de dos o tres dirigentes en cada pueblo por un poco de dinero público que llegaba de la mano de cargos municipales.
Ese panorama es hoy el gran desafío a revertir.

