Drogas y narcotráfico, el tema del que Fellner no habla
El silencioso avance del narcotráfico en la fronteriza provincia de Jujuy es el resultado de la omisión y hasta la connivencia de la clase política con los narcos y una deuda con la sociedad, que termina pagando los peores costos.
La falta de controles en los accesos terrestre y especialmente aéreo de nuestra provincia es un tema del que Fellner prefiere no hablar. No existe la cuestión drogas en su costosa campaña electoral. El silencio es cómplice. La deficiente articulación entre esfuerzos nacionales y provinciales es una decisión arbitraria.
Los ministerios de Defensa y Seguridad de la Nación lanzaron en 2008 el plan “Escudo Norte”, y el secretario Berni se comprometió a controlar los 1.300 kilómetros de frontera.
Sin embargo no hay un día en que alguien no la atraviese con la coca entre los brazos: si no es escondida entre comida, está en cápsulas en el estómago, o pegada al motor del coche, hasta incluso la llevan niños: en 2014 detuvieron a dos nenes de 6 y 8 años en La Quiaca.
En Jujuy y Salta hay cinco juzgados federales que tienen más de 50.000 causas de contrabando sin resolver, y cubren una extensión de 1.300 kilómetros de frontera a máximas alturas. Los jueces de Jujuy y Salta se autoproclamaron colapsados.
La desolada Ruta 34 conecta a las ciudades fronterizas más calientes con el resto de la Argentina. Gendarmería cuenta con sólo 350 efectivos para cubrirla.
Según la ONU, Argentina ocupa el tercer puesto de países de los que más sale cocaína del mundo. Varias organizaciones mundiales, incluida la DEA estadounidense, sostienen que la cocaína que se produce en Colombia, Perú y Ecuador baja por Bolivia, para luego pasar por argentina, y salir desde acá para el mundo desde los puertos del sur del país.
Es ahí donde Jujuy juega un rol estratégico, en la ruta del intercambio internacional de narcóticos.
Pese a haber anunciado Cristina Kirchner en 2011 la instalación de siete radares nuevos de fabricación nacional y la modernización de unos 20 ya existentes, el porcentaje de cielo radarizado es obscenamente inferior al de los otros países de la región. Algunos radares instalados en La Quiaca incluso se quedan sin batería la mitad del día.
Varios países de la región, como Venezuela, Bolivia y Brasil, sancionaron y reglamentaron una ley para derribar aeronaves ilegales. Varios proyectos en el Congreso argentino se encuentran frenados por el kirchnerismo. El propio Sergio Berni admitió que se investigan 500 potenciales pistas de aterrizaje clandestinas en el país.
A medida que el narcotráfico avanza en nuestro país, Jujuy se convierte en la provincia que más pierde. Los índices de consumo de drogas aumentaron exponencialmente en los últimos años.
El silencio del Gobierno de Fellner, a medida que el narcotráfico avanza, es otro de los penosos legados que heredarán los jujeños, tras casi dos décadas de gestión.