“Cuando uno no cumple la palabra por lo menos tiene que dar las razones”
El Obispo de Jujuy, Monseñor César Daniel Fernández se refirió así al conflicto salarial que se vive actualmente en la provincia de Jujuy y al incumplimiento de lo acordado con algunos sectores.
El estado de tensión que vive por estas horas la provincia de Jujuy por el conflicto salarial de los gremios estatales tiene a todos en vilo. Miles de trabajadores acampan desde hace dos días en la Plaza Belgrano y desde el Gobierno provincial no dan una sola señal para que este conflicto se solucione y llegue a buen puerto.
Lejos de ello, el Gobierno solo echa “más leña al fuego” al adoptar actitudes que solamente elevan la temperatura, como lo que hizo hoy el Vicegobernador y Presidente de la Legislatura, Guillermo Jenefes, quien mandó a cerrar las puertas del recinto legislativo, impidiendo el acceso de diputados y empleados legislativos “por desinfección”, cuando es un secreto a voces que lo hace para no tener que recibir a los trabajadores que seguramente iban a acudir allí para realizar una protesta.
El pasado mes de diciembre, luego de los tristes sucesos que tuvieron como protagonistas a los policías y que derivaron en multitudinarios saqueos a numerosos comercios, el Gobierno de la provincia y la Iglesia firmaron un “acuerdo de paz” que tenía como objetivo apaciguar los ánimos caldeados e invitaba a las distintas partes a dialogar para consensuar soluciones.
A tres meses de ese acuerdo, la sociedad no sólo está más caldeada, sino que hay una verdadera amenaza que todo se desborde nuevamente ante la ausencia de respuestas y empatía por parte del Gobierno provincial ante el reclamo de un salario digno de los trabajadores.
Consultado sobre este acuerdo y su no implementación, el Obispo de Jujuy, Monseñor César Daniel Fernández, indicó a Radio 2 que “acá los más responsables son los interlocutores, que son los que tienen todas las posibilidades en sus manos de poder entender. Nosotros, al igual que muchos, miramos todo esto sin poder comprender todos los ingredientes que tiene, por eso los que tienen que poner el ejemplo de anteponer ante cualquier medida o de violencia. Hoy (por ayer) creo que también hubo algunos ‘chisporrotazos’ y desmanes en alguna oficina, todo eso no ayuda, hay que ayudar a todos a bajar los decibeles”.
“En ese momento la mayoría del pueblo jujeño estábamos de acuerdo con eso porque queríamos resolver tantos conflictos de manera racional y mediante el diálogo, uno sabe que a unos les cuesta más y a otros les cuesta menos el diálogo, se sabe también que en estas cosas hay intereses políticos, pero me parece que el bien común está por encima y eso es lo que tenemos que entender para tratar de trazar un itinerario racional, sin abandonar la paciencia del diálogo, demostrando y mostrando cada una de las partes su aporte, su granito de arena para dar un pasito adelante y llegar a un mejor entendimiento”, señaló.
Monseñor Fernández hizo referencia también a cómo interpreta cada sector de la sociedad el mensaje que envía el Papa Francisco, puntualizando que “yo creo que cada uno lo escucha a su manera, lo interpretan ‘de acuerdo al recipiente’. Evidentemente, tanto el Gobierno como los gremios que están en la lucha más aguerrida tienen que dar una muestra de racionalidad, aunque esto lleve un poco más de tiempo y más conversaciones. Yo sé que hay algunos que hace meses que esperan, que la paciencia se acaba, pero no hay otro camino viable que el diálogo para que nos podamos entender”.
En cuanto al poco valor que tiene hoy en día la palabra, en alusión al incumplimiento del Gobierno a los compromisos asumidos con los trabajadores, Monseñor Fernández subrayó que “estamos acostumbrados a ‘macanear’, por no decir a mentir en la vida diaria, entonces cuando uno no cumple la palabra por lo menos tiene que dar las razones. Es compresible que esas cosas irriten, por eso hay que hablar con mucha sinceridad y poner todas las cartas sobre la mesa”, concluyó.

